lunes 30.03.2020
MUERTE DEL AGENTE GC EMILIANO EN ALMERíA

TEDAX, caminando en la frontera de la vida y la muerte

El accidente mortal que le ha costado la vida a un TEDAX ha vuelto a ponder de relieve la precarización que sufre este cuerpo de la Guardia Civil, después de reiteradas denuncias sobre que los materiales utilizados no cumplen con la legalidad 

Imagen del TEDAX fallecido en almería, GC Emiliano.
Imagen del TEDAX fallecido en almería, GC Emiliano.

Los materiales utilizados por los agentes de la Guardia Civil perteneciente al Grupo de Técnicos Especialista en Desactivación de Explosivos (TEDAX) vuelven abrir una nueva crisis. “A veces el material con el que se dota a las unidades para estas prácticas no es el más seguro” advertía una fuente militar a EstrellaDigital.es en un artículo anterior. La diputada de UPyD, Irene Lozano, iba más lejos preguntando al Gobierno en el Congreso de los Diputados, sí los Servicios de Almacenamiento de Municiones y Explosivos del Ministerio de Defensa seguiría “suministrando material explosivo caducado”. Ayer una nueva explosión le costaba la vida a un agente de la Guardia Civil a los TEDAX. En el punto de mira, los materiales y una nueva víctima mortal. Una vez más, los materiales. Una vez más, una desgracia.

El fallecido de 50 años de edad, que responde a GC Emiliano, tenía larga experiencia en el cuerpo y se encontraba “revisando” el material “de dotación” de uno de los furgones estacionados en las cocheras de la Comandancia de la Guardia Civil de Almería. “Todo apunta a que estaba revisando y manejando el material en el ejercicio de una de sus funciones y que forma parte del material de los furgones, está en la dotación", ha insistido el subdelegado del Gobierno en Almería, Andrés García Lorca.

Otra versión oficiosa apunta a que el fallecido y un compañero habían regresado de un servicio, mientras uno se encargaba del papeleo Emiliano recogió y arrancó la furgoneta, que después deflagó. Las mismas fuenten subrayan que en las furgonetas de los TEDAX los explosivos y detonadores son mínimos. Por tanto, no se trataría de un artefacto encontrado y llevado a comisaria sino un material propio utilizado por ellos.

Una nueva desgracia que se suma a otras ocurridas en los últimos años y que han puesto como debate la seguridad de los TEDAX españoles cuando llevan a cabo su adiestramiento. En febrero de 2011 murieron en Hoyo de Manzanares (Madrid) cinco especialistas del Ejército y la Armada, y otros tres resultaron heridos graves (gran invalidez) durante un ejercicio de desactivación de minas anticarro, el accidente de militares españoles más grave en 15 años en territorio nacional. En mayo de 2013 tres suboficiales de la Brigada de la Legión fallecieron en Viator (Almería) a consecuencia de una explosión en los locales de la sección de desactivación de explosivos.

La dramática situación se acentúa cuando el propio Gobierno español abandona a las víctimas. EstrellaDigital.es publicó anteriormente que las víctimas no reciben una cobertura del Estado acorde con la peligrosidad del oficio. Los especialistas llevan mucho tiempo reclamando la compensación económica sino también aluden a la seguridad (aquí).

Ruptura con el Gobierno

La relación entre los TEDAX y el Ministerio de Defensa sigue muy lejos de la normalidad. La última ‘puya’ del Ministerio fue la de no indemnizar a las viudas y huérfanos de las cinco víctimas mortales del accidente de Hoyo de Manzanares. Cuando sucedió el accidente las autoridades de Defensa –entonces le ministra era Carme Chacón- prometieron un apoyo a las familias que no solo no ha llegado sino que se ha denegado.

Lo único que las familias pudieron obtener fueron cerca de 20.000 euros de uno de los escasos seguros de accidente que tenían, según algunas fuentes. Además, les correspondía una pensión por viudedad y orfandad, que va de los 1.400 euros a los 900 en función de los casos.

Pasarán los pésames junto con los honores y honras, pero si no lo remedian las autoridades no será sino el preámbulo de una nueva desgracia. Sin seguridad, por desgracia, un nuevo accidente acabará con la vida de un nuevo agente. Una nueva familia rota sin ayudas y abandonada a su suerte. En la mano del Ministerio está que la desgracia ocurrida ayer no sirva de preámbulo de una nueva, sino de advertencia para poner todos los medias para que no vuelva a ocurrir.

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