domingo 15.12.2019
ENTREVISTA A JOSÉ ALCÁZAR, PORTAVOZ DE LOS SINDICALISTAS

“La acusación a los ‘ocho de Airbus’ es una orden política”

La Fiscalía les acusa de agredir e insultar a la Policía en la huelga general de 2010. Pide ocho años de cárcel para cada uno de ellos. Los ocho sindicalistas de la empresa Airbus niegan los hechos y denuncian que el objetivo final es criminalizar el movimiento sindical 

José Alcázar, dirigente sindical. | Iker Aizpuru
José Alcázar, dirigente sindical. | Iker Aizpuru

José Alcázar estaba a punto de prejubilarse en 2010. Era el presidente del comité de empresa de Airbus en España. La mañana del 29 de septiembre de ese año acudió a la sede de la compañía en Getafe para apoyar la huelga general convocada por CC.OO y UGT contra la reforma laboral aprobada por el gobierno socialista. Era la primera vez que la empresa acudía a la huelga puesto que los sindicatos siempre lograron negociar antes de convocar paros. De hecho, los responsables sindicales de la empresa son conocidos por su capacidad para llegar a acuerdos. 

Los altercados comenzaron cuando un trabajador quiso entrar en el edificio y no secundar el paro. Alcázar resalta que los agentes de la unidad de intervención policial (UIP) cargaron contra el piquete informativo -que, según su relato, no impidió el paso del empleado- y dispararon con sus armas de fuego al aire. Asegura que se identificó ante la Policía y medió para suavizar la tensión. No hubo detenidos.

Sin embargo, él y siete trabajadores más fueron imputados por estos hechos. La Fiscalía les atribuye tres delitos: atentado contra los derechos de los trabajadores, atentado contra la autoridad y lesiones. Y pide ocho años de cárcel y tres meses para cada uno de ellos. Los afectados niegan los hechos y se consideran inocentes. Han recibido numerosos apoyos de los sindicatos, juristas y de la mayoría de partidos políticos, incluso a nivel internacional. Denuncian que el objetivo es “criminalizar” el derecho de huelga. Son los ‘ocho de Airbus’ y su caso se ha convertido en un símbolo.

-¿Qué pasó la mañana del 29 de septiembre de 2010? ¿Cómo lo recuerda?

-Fui allí a las siete de la mañana y me sorprendió la presencia de los antidisturbios, porque somos una empresa que no es conflictiva. El problema sucedió porque un empleado quiso entrar. Los policías se introdujeron dentro del perímetro de la empresa y se produjo un enfrentamiento durísimo contra los trabajadores.

Ocurrió algo insólito, dispararon al aire, mínimo siete disparos. Podría haber ocurrido una desgracia. Entraron dando palos a diestro y siniestro. Como yo era el máximo responsable del comité me identifiqué para poner un poco de cordura y lo conseguí. Recibí incluso felicitaciones de la Policía.

-Y sin embargo, al día siguiente recibió una citación judicial…

La Policía puso una denuncia para justificar que hubo una situación extrema y así justificar el uso del arma. La denuncia fue durísima y con acusaciones falsas. Se nos acusa de tres delitos: contra el derecho a los trabajadores, algo curioso porque nosotros nos dedicamos a defenderlos, por atentado a la autoridad y por lesiones. Es totalmente falso. Si nosotros hemos cometido esos delitos, ¿por qué no nos detuvieron en ese momento?

Al día siguiente la Policía vino a mi casa para decirme que estoy denunciado y que tengo que ir a declarar al juzgado. El juez hizo una petición a la empresa para que dijera los nombres de todos los compañeros que fueron atendidos en el botiquín de la compañía ese día. En ese momento fuimos catorce los imputados: por ir al botiquín, dos por acompañarme al juzgado y yo por ser el responsable.

La acusación concluye que somos ocho los imputados, siete de CCOO y uno de UGT, casualmente los que estamos en las listas para las elecciones sindicales. Es un hecho llamativo, la intención es ir a por los dirigentes sindicales.

-¿Se consideran inocentes?

-Me duele la acusación que se me hace. Se me acusa de algo que no he cometido, han puesto en duda mi honorabilidad. ¿Estaba en la puerta? Sí. ¿Soy representante sindical? Sí. ¿Fui a la huelga? Sí. ¿He pegado a un policía? Es falso.

-¿Por qué se han negado a llegar a un acuerdo con la Fiscalía a pesar de que les han hecho ofertas para no llegar a juicio?

-Airbus es una empresa emblemática en Europa, con prestigio y nombre. No se contempla que los responsables sindicales de una compañía de estas características puedan ser como lo que se nos acusa. Ha querido ofrecernos un pacto donde la condena estaría en torno a un año, a cambio nos pide que aceptemos las acusaciones que tenemos. Podríamos haber aceptado. Pero nosotros somos trabajadores y sindicalistas y para evitar la cárcel no podemos aceptar algo que no hemos hecho.

-¿Consideran que han sido condenados por ejercer un derecho?

-Es una decisión política con el objetivo de asustar a los trabajadores de este país. Si hay condenas de prisión para los sindicalistas de Airbus, donde hay una presencia sindical desde hace tiempo y donde hay fuerza para poder negociar las relaciones laborales, ¿qué no le va a ocurrir al resto? Incluso para ser delegado sindical o presentarse a los comités, ese es el objetivo político, infundir el miedo.

-¿Cree que su caso está relacionado con una instrucción política?

-Clarísimamente. La intención es castigar al movimiento sindical y romper la negociación colectiva.

-¿Qué opinión tiene sobre el artículo 315.3 del Código Penal?

-Es perverso. Favorece al esquirol y penaliza a los que hacen huelga. Penaliza al sindicalista, por eso hay que derogarlo. Hay que conseguir que ningún trabajador pueda ir a la cárcel por hacer huelga, es un derecho constitucional. Para mi es un orgullo ser parte de este colectivo y defender a los trabajadores.

-¿Cree que en España existe libertad plena para ejercer el derecho de huelga?

-Si no se revierte la situación habrá dificultades. La gente puede tener miedo. Si hay dificultad para trabajar, para tener un salario digno y encima te encuentras con que te pueden poner una multa por hacer huelga o por cualquier incidente puedes ir a la cárcel, es lógico que haya miedo. Las personas que tenemos una responsabilidad tenemos que dar un paso al frente para proteger este derecho.

-¿Cuál ha sido el momento más difícil al que se ha enfrentado?

-Fue la obligación de acudir a una rueda de reconocimiento. A mi no me tiene que reconocer nadie, yo estoy identificado y no me ha detenido nadie. He dado un paso al frente, no niego lo que soy.

-¿Cómo encaran el juicio?

-Si saliéramos condenados, reclamo a los partidos políticos que nos den la amnistía y no el indulto. El indulto significaría que sí hemos cometido un delito y nos perdonan. No quiero que me perdonen, quiero que me absuelvan de algo que no he cometido.

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