miércoles 21/4/21

Estrella Digital

Los nacionalistas e independentistas y su empeño en fomentar que España no es un Estado de Derecho

españa mapa

Dudar a día de hoy que España es un Estado de Derecho, garantista, en donde se defienden los derechos fundamentales, y de entre ellos, la libertad de expresión, es un insulto a la inteligencia. Una de las democracias más sólidas y consolidadas del mundo, donde las ideas son protegidas incluso aunque cuando éstas vayan en contra de los preceptos de nuestra Carta Magna. Y quien nos haga creer lo contrario es que nos quiere hacer tontos y, evidentemente, tienen una hoja de ruta diferente al camino que, hace mucho tiempo, decidió tomar el pueblo español.

Y para refrendar estas afirmaciones sólo tenemos que echar una ojeada a nuestros vecinos, también con unos gobiernos democráticos consolidados. Imaginar en Alemania la existencia de un partido político como Esquerra Republicana de Catalunya, Bloque Nacionalista Galego o EH-Bildu es impensable, ya que estarían prohibidos. La Ley Fundamental para la República Federal de Alemania de 1949, también llamada Ley Fundamental de Bonn, establece en su artículo 9 que "quedan prohibidas las asociaciones que se dirigen contra el orden constitucional", reiterando en su artículo 21 que "los partidos que por sus fines o por el comportamiento de sus adherentes tiendan a desvirtuar o eliminar el régimen fundamental de libertad y democracia, o a poner en peligro la existencia de la República Federal de Alemania, son inconstitucionales". Es más, en la defensa militante de la democracia, el partido comunista y el partido nazi están prohibidos en Alemania.

 

Y que podemos decir de Francia, en donde los partidos independendistas no son ilegales, pero que en el artículo 89 de su Constitución blinda la integridad nacional, especificando que "Ningún procedimiento de revisión puede ser iniciado o llevado adelante cuando se refiera a la integridad del territorio.”

Y lo mismo acontece en Italia o Portugal con antecedentes históricos y tradicionales de gobiernos comunistas. En ambos, en sus constituciones se promueve y fomenta la descentralización autonómica, pero respetando y defendiendo la integridad del estado, impidiendo incluso en Portugal que se presenten a las cortes generales partidos regionalistas, como se recoge en el artículo 51 de su Constitución.

Descentralización, estado autonómico, soberanía nacional y unidad territorial son términos que conviven en todos estos países, que suman y hacen crecer a sus sociedades, sus economías y sus ideales, sin importar que la política que los gobierna sea de derechas o de izquierdas. Pero en todos ellos está desterrado cualquier ideal de independencia, de división o de confrontación, en definitiva, de escisión o independentismo. Es más, todos ellos están inmerso en un proyecto de mayor envergadura y calado político-social con objeto de sumar y ser más fuertes como es la Unión Europea.

 

En nuestro país, por mucho que nos quieran vender la moto, es si cabe más garantista que estos cuatro países. Se puede prometer la Constitución y al mismo tiempo atacarla duramente y sin reparos poniendo en duda nuestro régimen democrático votado que es la Monarquía Constitucional, se puede prometer la Constitución y a su vez proclamar la Republica Catalana (aunque inmediatamente la dejasen en suspenso), o solicitar una  mesa de diálogo independendista, es más, se puede ser antisistema y formar parte del sistema en el Gobierno.

Nos intentan hacer creer que en este país hay personas en prisión por sus ideas o por rapear, cuando en verdad si están en prisión es por delinquir, por malversar caudales públicos, por sedición, por enaltecimiento del terrorismo, por injurias contra la Corona y las Instituciones del Estado, por empujar, insultar y rociar con líquido de limpieza a un periodista de TV3, o por agredir a un testigo en un juicio. Y este país es tan garantista que, a pesar de la reincidencia, del nulo arrepentimiento, o incluso el manifestar públicamente que lo van a volver a hacer, se está barajando en el aire la posibilidad de un indulto sin haber cumplido un mínimo de condena.

Pero, por qué. Por qué se oculta la información. Es más, por qué se manipula la información para que bandas de antisistema llenen de terror, ira, miedo y saqueos las calles de muchas de nuestras ciudades. Cuál es el objetivo oculto de todo esto. El saltar por los aires las Instituciones? La movilización de colectivos para ganar votos? La independencia? la República? Cualesquiera que sean esos intereses oscuros, ni el fin justifica los medios, ni, sobre todo, el pueblo se merece esto.

La Historia nos ha enseñado que sólo con las políticas moderadas, con la seguridad jurídica, con programas de educación estables, y con políticas económicas libres, los pueblos crecen y se hacen más fuertes, y la ciudadanía vive más y mejor. El extremismo, la violencia, la inseguridad o las políticas totalitarias, de ultraderecha o ultraizquierda, sólo producen empobrecimiento y miseria. Aunque, por desgracia, muchos todavía no se han enterado.

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