miércoles 22/9/21

La Familia real se abraza en el Obradoiro

No es muy habitual ver a la Familia Real abrazarse en público debido al protocolo 

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No es muy habitual ver a los miembros de la Familia real intercambiar gestos de afecto, la "nobleza obliga", y en la mayoría de los actos deben mantener la compostura y la sonrisa casi sin pestañear, pero esta tarde en la plaza del Obradoiro la princesa Leonor y su hermana, la infanta Sofía, se despidieron de su padre con un abrazo.

Con esta despedida terminaba su breve visita a la capital gallega tras participar por primera vez en una tradición que el rey Felipe ya ha cumplido en varias ocasiones.

La reina Letizia y sus hijas salían en un coche pasadas las dos de la tarde desde esta emblemática plaza, después de haber asistido a la misa solemne y ver el botafumeiro y la estatua del Apóstol Santiago.

En esta ocasión no fue eso de "llegar y besar el santo" porque el acercarse o abrazar al Santiago Apóstol, tal y como marca la tradición, es algo que está vedado por las medidas sanitarias que impone la pandemia.

Pero la llegada de la Familia real al Obradoiro fue una nota de color en el nublado día compostelano, ya que las hijas de los Reyes llegaron con alegres vestidos de verano que destacaban entre tanto traje oscuro y aportaron viveza a una ceremonia secular -data del 1643- en la que hay poco margen a la improvisación y la naturalidad.

Las dos con atuendos de manga corta, el de la princesa Leonor en color fucsia y con la insignia del Toisón de Oro prendida, aguantaron sin abrigarse todo el paseo exterior y la ceremonia.

Entre nubes y claros (aunque de estos pocos) escucharon el preceptivo himno en el Obradoiro y vieron como el Rey, con el bastón de peregrino, pasaba revista a las tropas, antes de que el vuelo de la Patrulla Águila dejase la estela de la bandera de España sobre la plaza.

Un grupo reducido de personas, unas doscientas, pudieron entrar a ver la llegada y la salida de los Reyes, después de esperar desde primeras horas de la mañana.

Sin embargo, la mayoría de los peregrinos y visitantes que abarrotan Compostela en esta jornada festiva, en la que se celebra el Día de Galicia, tuvieron que conformarse con esperar detrás de las barreras hasta después de las dos de la tarde, sin poder acceder al destino principal de su visita.

Fue a esa hora cuando la Reina y sus hijas se despidieron del Rey y el Monarca se dirigió al Hostal de los Reis Católicos con el resto de las autoridades que le acompañaban, entre ellas las vicepresidentas Nadia Calviño y Yolanda Díaz; el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas.

En este Parador Nacional se ha celebrado esta tarde la reunión del Real Patronato de la Ciudad de Santiago de Compostela, que preside el rey Felipe. Y aún tendrá otro acto más antes de dejar la capital gallega, ya que asistirá a la entrega de la Medalla de Galicia a los sanitarios que se encargan de la vacunación contra la covid-19.

Ese será el fin de una jornada intensa, en la que la princesa de Asturias y la infanta Sofía han participado por primera vez en una tradición con siglos de historia a la que ellas han aportado un nuevo tono de "modernidad", pero también de "continuidad", como señaló el Rey en su ofrenda al santo. 

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