miércoles 23.10.2019
Palomo Spain

"Llevaba diez años sin encender un televisor"

En apenas dos años, Alejandro Gómez Palomo ha conseguido desfilar en las principales pasarelas del mundo, vestir a Beyoncé y ahora ser jurado de la primera edición de Maestros de la Costura (TVE)

Palomo, en Maestros de la costura.
Palomo, en Maestros de la costura.

-¿Cómo se ha sentido como jurado de Maestros de la costura?

-Hace dos años hice mi primer desfile y al principio impone que tienes que enseñar, dar tu conocimiento a gente que es de tu edad o mayor que tú o que lleva toda la vida en este mundo, pero creo que si he sido elegido para esto es porque he demostrado que conozco de lo que hablo y sé lo que estoy haciendo y ha sido un orgullo dar todo lo que sé a esta gente.

-¿Les dio la fórmula del éxito?

-Yo tampoco la conozco. Yo les dije que fueran auténticos y que siguieran lo que quisieran ser y hasta donde quisieran llegar. 

-El programa quizás sea demasiado convencional para alguien tan transgresor como usted...

-Eso es lo que ha hecho esto interesante, que una propuesta tan moderna así tenga voz en un programa tan importante y en una cadena tan importante como TVE. Eso demuestra que la sociedad está cambiando y que estamos abiertos a la modernidad y a lo nuevo. 

-¿Teme un poco que esta exposición televisiva le afecte?

-Temo un poco a mi propia comodidad. Somos bastante conocidos en el círculo de la moda pero el televisivo es bastante cerrado, la misma gente, y nos exponemos a un público masivo y sabíamos que habría gente que nos entendería y otros que no, y otros que piensen que a dónde voy así vestido, pero a esos no les tengo miedo ninguno. Con las críticas no me paro ni a leerlas, pero estoy contento con el trabajo que hemos hecho y feliz por haber formado parte de esta experiencia. 

-¿Da vértigo el haber conseguido tanto en tan poco tiempo?

-Sí y no, porque solo es una señal de que estoy haciendo un buen trabajo y está llegando donde tiene que llegar. Empecé con una propuesta ambiciosa, sé dónde quiero llegar y quienes son mis referentes y hay que empezar con fuerza. 

-¿Dónde quería llegar?

-Al cielo, a todo, a poder seguir trabajando de este oficio que tanto me apasiona y es el único que sé hacer. Establecer mi marca y que 'Palomo' forme parte de la vida de mucha gente. 

-¿Se considera más diseñador o modista?

-Soy diseñador y modista, las dos cosas. Empecé dibujando a los 2-3 años, jugando con telas, les hacía ropa a las Barbies y desde que tengo uso de razón, en primero o segundo de primaria ya decía que quería ser diseñador de moda. En mi familia siempre hemos tenido gusto por vestirnos o disfrazarnos en el momento en que hacía falta, y eso me ha ido nutriendo. Mis padres me mostraron apoyo desde pequeño y cuando fui adolescente y quise irme a Londres también. 

-¿Le han dicho 'no' en su carrera muchas veces?

-La verdad es que me han mimado bastante. Sí ha habido algún 'no', pero se me suelen olvidar los obstáculos, me quedo con el resultado final. En el programa he tenido mano dura porque soy muy exigente en mi taller y a la hora de montar un desfile. 

-¿Qué fue lo primero que pensó cuando pisó el taller de Maestros de la costura?

-Que era un taller enorme, que se parecía bastante al mío, y me sentí un poco en casa desde el primer momento. Vi la importancia del programa y el montaje tan inmenso con tal equipación, como esa mercería con la que todos hubiéramos soñado tener. Se veía que era un proyecto de gran envergadura.

-¿Tuvo vértigo en algún momento?

-Dio vértigo cuando me llamaron. Hasta ahora quería solo que lo famoso fuera mi ropa, yo era de salir al final con la cara de vergüenza y quitarme de en medio pronto, y esto era la antítesis, pero no me da miedo nada, y menos en este tiempo en que quiero que mi mensaje llegue a la gente. No me lo pensé ni un segundo y en el segundo programa ya estaba mimetizado con él.

-¿Ha visto realmente gran nivel en los concursantes?

-A nivel de costura había gente impresionante. No esperábamos que trabajaran tan duro y hemos visto una evolución tremenda y trabajazos espectaculares. 

-¿Su favorito es el que ganó al final?

-No.

-¿Repetiría la experiencia si se lo propusieran?

-El día que terminó dijimos que estábamos deseando hacer una segunda temporada. 

-¿Hay algún presentador de TV al que le gustaría vestir?

-Lo curioso es que yo no he tenido ninguna relación cercana con la TV porque desde que salí de casa casi no he encendido el televisor, y de esto hace ya unos diez años. No sé cuál es el panorama actual, pero no me importaría vestir a Anne Igartiburu, que es una persona que hemos visto siempre y con la que he crecido y que ha llevado con elegancia y respeto piezas de Caprile.

-¿Admiraba a Caprile antes?

-Absolutamente. Para mí los grandes referentes son los clásicos. A veces me impresiona más uno suyo que la última modernez o algo más actual. La clave está en conocer la tradición y el oficio a la perfección, la técnica sobre todo y a partir de ahí proyectarla hacia el futuro o el presente con tu visión. 

-Usted llegó a visitar la academia de Operación Triunfo antes de que cerrara, ¿cómo fue aquella experiencia?

-Tremenda, increíble, salimos María Escoté y yo abrazándonos y felices de la vida. Fue una cosa preciosa ver la ilusión que tenían por perseguir su pasión, que era la música como en nuestro caso la moda, y nos sentimos muy identificados. Son historias similares de alguien que persigue su sueño. 

-¿Es usted ya entonces 'eurofan?

-Depende del momento de mi vida. Lo fui, como todos, de 'Europe's living a celebration', o de Massiel y Salomé o Remedios Amaya, ese 'momentazo'. Eurovisión ha dejado 'momentazos' para la historia maravillosos, pero ahora mismo estoy bastante desconectado, los últimos años he estado viviendo mi propia realidad. 

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