martes 25/1/22

El software al servicio del control del cambio climático

La COP 26 finalizó hace unas semanas con un resultado insuficiente para muchos, pero esperanzador en líneas generales. Los grandes objetivos que se marcaron al inicio no han sido cumplidos, algo que ya es habitual en estos encuentros, pero sí se han dado pasos para avanzar hacia un planeta más habitable y un consumo de recursos más sostenible
empresas

Además, y como también es frecuente, en esta COP han participado tanto los estados como muchas entidades empresariales, pues caminar hacia un futuro más verde y menos dependiente de los combustibles fósiles es una tarea que obliga a todos los actores: estados, empresas, sector público y privado y ciudadanía en general.

¿Cómo están trabajando las empresas para mitigar su impacto ambiental?

Si vamos al escenario de las empresas, contar con una estrategia medioambiental cuidada y efectiva es una tarea cada vez más presente en muchas organizaciones. Las compañías son conscientes de la necesidad de reducir el impacto de su actividad en el medio ambiente y el plus que supone hacerlo de manera voluntaria, sin recibir sanciones por parte de la administración.

Acciones encaminadas a lograr un menor impacto van de la mano de ganar en relevancia mediática y en reputación en la imagen de marca. El propio concepto de desarrollo sostenible, que ya se está abandonando pero que durante años fue un gran objetivo a lograr, pone el foco en tres realidades muy interrelacionadas entre sí: sociedad, medio ambiente y economía.

Las bases de una buena estrategia medioambiental deben partir de la situación de inicio. Cuál es la casilla de salida y hasta dónde se quiere llegar, para analizar las fortalezas y debilidades de cada compañía.

Desde ahí, las actuaciones pueden ir desde la gestión de residuos, medidas de eficiencia energética, la minimización de riesgos ambientales, buscar proveedores verdes y de cercanía, apostar por sistemas de gestión ambiental e introducir criterios medioambientales en cualquier ámbito de acción.

Digitalización y reducción de impacto ambiental, dos parámetros que van muy unidos

Los objetivos de reducción del impacto ambiental en las empresas están íntimamente ligados a los procesos de digitalización. Las soluciones tecnológicas suponen una ayuda tan vital que hasta hay personas que confían en el “tecnooptimismo”, pensando que se pueden encontrar varitas mágicas gracias a las innovaciones técnicas.

Sin caer en ese pensamiento, lo cierto es que la digitalización sí resulta de gran ayuda para reducir el impacto ambiental en muchas empresas. El teletrabajo, por ejemplo, evita muchos desplazamientos y reduce la movilidad hacia los centros de trabajo, lo que induce a hacer más pequeña la huella ambiental de las organizaciones.

Por otra parte, están también los propios software de gestión ambiental, cuya labor consiste en monitorizar las operaciones en el ámbito de la empresa, sea cual sea su área de actividad, para minimizar el consumo de recursos. Un buen ejemplo de una herramienta de este tipo es Laragon.es.

Esta consultora tecnológica lleva desde el año 2006 implementando soluciones de sostenibilidad en las empresas, acompañando estas de criterios suficientes de seguridad y salud, gestión de riesgos y estricto cumplimiento de las normativas vigentes.

¿Cuáles son las acciones básicas que debe poner en marcha toda empresa para mejorar su gestión ambiental?

En la lucha contra el cambio climático, todos podemos poner un pequeño granito de arena. El deseo es no incrementar los efectos negativos que va a vivir la Humanidad en los próximos años como consecuencia del calentamiento global.

2021 debe ser el inicio de la transición hacia un mundo más sostenible, aunque los números no están reflejando esa realidad, pues las emisiones mundiales de CO2 volverán a final de este año a los números previos a la pandemia, con un más que probable aumento también en 2022, según el estudio Global Carbon Budget, que refleja las variaciones en la concentración de ese gas de efecto invernadero en la atmósfera.

Por parte de las empresas, su ámbito de actuación está en cuestiones como el uso eficiente de la energía, un consumo de agua responsable, la valorización de los residuos y la reducción de los mismos, una gestión más inteligente de los materiales, la implantación de sistemas de gestión ambiental y principios de responsabilidad social corporativa y la sensibilización y formación medioambiental de los empleados y el resto de la empresa.

Comentarios