jueves 19/5/22

Covid19: opacidad institucional y mentiras oficiales

Hay pocas cosas más traumáticas que, en plena ola de una pandemia (la primera, la segunda, la tercera que viene) desde el poder se mienta abrasivamente a los ciudadanos. No que se facilite información imprecisa, o tardía, o ausente de detalles que pudiesen considerarse fundamentales, que es algo hasta humano, más allá de la profesionalidad y cualificación de cada cual, siempre variable y oscilante. No. Que se mienta. Que se comunique a la opinión pública lo contrario de lo que se piensa y se sabe, a ciencia cierta, con voluntad inequívoca y pertinaz de engañar

Es algo imperdonable, pero se repite de manera constante y, hasta hoy, trágicamente imparable. El Consejo de Transparencia, según hemos conocido este puente, acredita que el gobierno de España mintió sobre el tan traído y llevado informe de la John Hopkins University que supuestamente avalaba la buena gestión del tándem Sánchez-Iglesias frente al Covid-19

El organismo ha refrendado por escrito, en una resolución con valor jurídico, que el presidente propaló un bulo en plena crisis cuando, el pasado 28 de abril, aseguró que la citada universidad situaba a España “en el puesto 5 del mundo en la realización de test totales”. Ese dato era “correcto”, según se esforzó en refrendar, ante la sorpresa generalizada, el requete-esforzado cada semana ministro Illa.

Una golondrina no hace verano, pero aquí la lluvia incesante de trolas ha sido ciertamente atronadora. Aquí, en mucho de lo concerniente a las estadísticas oficiales que se han reclamado, a la labor de control al ejecutivo que legítimamente se ha pretendido llevar a cabo. No sólo se han sucedido los pronunciamientos contrarios a la realidad, como el tiempo ha ido demostrando. Ha habido un desinterés en contar, de acuerdo con una mecánica transparente y día a día, lo que se estaba haciendo, por qué, cómo y cuáles eran los resultados.

Sucede que en la Sociedad de la Información (como bien sabe y ha teorizado con brillantez y profusión uno de sus profesores de referencia, el ministro Castells, sí, el mismo), ante una inundación de datos y hechos, es cuando más difícil resulta encontrar el agua potable. Y en esas estamos, según se confirma semana a semana, ante unos poderes públicos que se resisten a rendir cuentas como deberían y a los que resulta especialmente molesta cualquier clase de… verdad incómoda, que aun después de ser ahogada, sale a flote como un coche maliciosamente hundido en un pantano.

Covid19: opacidad institucional y mentiras oficiales
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