martes 10.12.2019

Madrid Central cumple un año a las puertas de la cumbre del clima

Con las miradas puestas en Madrid por la cumbre del clima, este sábado cumple un año Madrid Central, la medida estrella de la capital para luchar contra la polución que Manuela Carmena puso en marcha entre las críticas de PP y Ciudadanos, los mismos partidos que ahora en el Gobierno han decidido mantenerla

Madrid Central cumple un año a las puertas de la cumbre del clima

El área de bajas emisiones de Madrid Central, que comprende casi todo el distrito Centro de la capital, se estrenó el 30 de noviembre de 2018 en pruebas, sin multas y con un paseo de la entonces alcaldesa, Manuela Carmena, de Ahora Madrid, por la Gran Vía.

Delimitada por una doble franja roja, por esta zona sólo pueden entrar los residentes, los coches Eco y Cero Emisiones y los coches con distintivo ambiental que acudan a un aparcamiento.

Madrid Central celebra un año este sábado, a las puertas de la celebración de la cumbre del clima, que tendrá lugar en la capital del 2 al 13 de diciembre.

En este tiempo, Madrid Central ha vivido diferentes etapas, con un intento de PP, Ciudadanos y Vox de frenar las multas durante tres meses, que fracasó porque la justicia frenó su moratoria sólo una semana después de entrar en vigor, el 1 de julio.

Y tras tanto periplo esta medida continúa vigente en Madrid 360, el plan para atajar el problema de contaminación en la capital del nuevo alcalde, José Luis Martínez-Almeida, del PP, que se vio forzado a mantener Madrid Central por Ciudadanos, su socio de Gobierno.

Sin embargo, aún es una incógnita si se flexibilizará la entrada de coches, pues la formación naranja discrepa del principal cambio que promueven los 'populares': Permitir la libre circulación de automóviles con pegatina C (los diésel modernos) siempre que viaje en ellos más de un ocupante.

Los resultados de Madrid Central se notaron desde el primer momento, según Ecologistas en Acción, que habló de una reducción de la contaminación del 20 % en su primer mes de funcionamiento respecto al promedio del período 2013-2016.

Los datos que ofrece el propio Ayuntamiento señalan que la contaminación en la única estación incluida en su perímetro, plaza del Carmen, se ha reducido un 37 %, con un promedio mensual de 38 microgramos de dióxido de nitrógeno por metro cúbico hasta octubre frente a los 45 de 2018.

Las multas en Madrid Central tardaron cuatro meses en llegar: Comenzaron el 16 de marzo, después de un periodo de aviso de dos meses y de que estuviese listo el sistema de vigilancia con 115 cámaras.

Sin embargo, Martínez-Almeida defiende que fue el PP el que empezó a multar a partir del 8 de julio, cuando volvieron las sanciones a Madrid Central, pues según los 'populares' el equipo de Carmena sólo multó una vez por mes a los coches que no tenían pegatina.

Entre julio y agosto el Consistorio madrileño ha interpuesto 90.000 multas en Madrid Central, que han llegado también a miles de residentes porque tenían que renovar sus antiguos permisos, pero nadie les avisó del trámite. Algunos acumulan varias sanciones.

El delegado de Movilidad y Medioambiente, Borja Carabante, culpa de estos problemas a la mala gestión de Ahora Madrid y al freno judicial de su moratoria, porque con el parón de las sanciones defienden que buscaban revisar el sistema y acometer una campaña informativa.

El freno de la moratoria de las multas no fue su primer varapalo judicial para el nuevo Gobierno municipal de PP y Ciudadanos, pues ya fracasó en el intento de parar cautelarmente Madrid Central a través de un recurso.

Madrid Central ha sido un tema controvertido a nivel político y ciudadano.

En la calle se manifestaron en verano sus defensores -60.000 personas, según los manifestantes y 10.000 según Delegación de Gobierno- mientras que sus críticos han logrado la promesa de que los comerciantes accederán a este área en igualdad de condiciones con los vecinos.

Pese a que en Madrid el Gobierno municipal de PP y Ciudadanos habla únicamente de valor pedagógico, en los encuentros internacionales defiende la aplicación de zonas de bajas emisiones, que forman parte de la estrategia que esgrimió la vicealcaldesa Begoña Villacís en Copenhague.

Y es que Madrid se debe a los topes puestos por la Unión Europea, que rebasa desde su entrada en vigor, en 2010, un incumplimiento al que se une Barcelona y que ha provocado que Bruselas reinicie el proyecto para interponer una sanción a España. 

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