martes 24/11/20

La infección de la economía y su entrada en la UCI

No siempre es fácil acometer dos tareas relevantes al mismo tiempo, o establecer una prioridad nítida entre ambas, o hacer complementarios los objetivos de la primera y la segunda. Qué duda cabe que el primer patrimonio que tiene una persona es su salud, y que es obligación absoluta de los poderes públicos poner todos los medios posibles y necesarios para protegerla, especialmente cuando se pone en riesgo a núcleos de población grandes.

Y aún así, las propias sociedades llevan inscrito en su ADN no la inclinación a trabajar por su bienestar y su prosperidad, a su desarrollo material, a la creación de riqueza, sino la vocación de acometer este camino incluso en las situaciones y circunstancias más adversas. 

Los expertos económicos son claros, y en esta ocasión ni siquiera sería imprescindible el recurso, al menos, a su diagnóstico y pronóstico: “un confinamiento de Madrid llevaría a la totalidad de la economía española al borde del colapso”.

Hasta hoy se ha puesto en duda que el gobierno de España haya dispuesto desde el minuto uno con el adecuado soporte consultivo de expertos sanitarios, incluida la más que justificada polémica relativa a la creación fantasma de un comité de sabios. Pero la pregunta ahora, en esta segunda fase de la epidemia que se ha presentado de lleno, tal y como desgraciadamente estaba previsto, es: ¿ha previsto Moncloa la creación de un comité paralelo de sabios que calibren y mitiguen, con su conocimiento, el impacto de las medidas restrictivas en el tejido productivo?

Hay razones más que justificadas para poner a la Comunidad de Madrid en el punto de mira, habida cuenta de la seria escalada de infecciones y muertes. No las hay, en absoluto, para convertir cualquier iniciativa que se vaya a emprender en un arma para la guerra política o, peor, partidista, con el gobierno de Ayuso.

Pero España, debería ser evidente incluso para quienes se niegan a verlo, saldrá perdiendo y sumida en una profundísima crisis, incluida la emocional y social, si el camino que se está empedrando, que hace enormemente difícil la circulación de la economía, no se recorre con el asesoramiento de aquellos cerebros que con sus ideas pueden ayudar a minimizar unos daños, ya hasta hoy, en algunos sectores, insufribles y enormes. No perdamos más el tiempo.

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