sábado 28/11/20
EDITORIAL

Covid19: el gran carajal autonómico y legislativo

España está donde, probablemente, la inmensa mayoría de ciudadanos esperaba: en el enredo, el embrollo y el problema mayúsculo, creciendo y creciendo cada día, hasta adquirir la apariencia de lo irresoluble. No hay más.

El habernos topado con la peor generación de políticos de la historia de la democracia, con diferencia, se paga caro, mucho. En un porcentaje elevadísimo, sin preparación, sin formación, sin trayectoria, sin experiencia, sin bagaje… aterrizados de auténtico milagro en las más importantes instituciones por ese sistema llamado democracia que, ya se dijo en tiempos pretéritos con sorna y brillantez, es el peor de todos… quitando a todos los demás.

Mientras un país entero se desloma y se desvive luchando contra la pandemia, intentando facturar y sobrevivir, procurando salir adelante para producir ingresos que mantengan vivo el negocio y un mínimo bienestar para la unidad familiar, la clase dirigente se debate entre toques de queda, estados de alarma alicortos, normativas de carácter estatal, otras de aplicación regional, unas terceras municipales y recayendo sobre barrios o distritos concretos… un insoportable y bochornoso carajal, una ilegible y desquiciante sopa de letras.

Es en tiempos de incertidumbre, de desasosiego, cuando se espera y se merece a unos líderes que siembren seguridad, que trabajen y resuelvan para promover el bien común y evitar daños que, en ocasiones, resultan inevitables. Pero el espectáculo no está pudiendo ser peor, extremadamente degradante.

Cuando al conectarse al smartphone o a la televisión o a la radio se esperan datos ciertos y escenarios en los que se va a entrar, sí o sí, para detener la pandemia en el menor tiempo posible… lo que el español de infantería encuentra son refriegas, dudas, a políticos interpretando literalmente el baile de la yenka… un numerito, por su baja y grosera calidad, francamente inenarrable.

O más pronto que tarde el gobierno de España busca la sustancia gris cuya ausencia acusa, o la derrama económica que va a significar el golpe del covid19 se pagará no en años sino en décadas. Es simplemente brutal el retroceso que se está produciendo y se producirá, en términos de bienestar, en una sociedad que pasará a depender ineluctablemente de un Estado elefantiásico en sus dimensiones y, en su operativa, absolutamente insostenible.

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