miércoles 4/8/21
EDITORIAL

10.000 razones para llenar ‘la España vacía’

pueblos (1)

¿Es posible recuperar ‘la España vacía’? Sin dudas de ningún género, sí, y antes de lo que podemos imaginar. No hay mal que por bien no venga, y el hecho de que el gobierno de Sánchez, en el marco del programa europeo de recuperación post covid-19, haya aprobado un plan con 130 medidas para afrontar la despoblación del medio rural es una noticia que se queda corta pero que va en la mejor dirección, en la que debería ser la única posible. Paciencia. Tiempo al tiempo.

No va desencaminada la ministra Ribera cuando asegura que “trabajar en la recuperación de la igualdad de oportunidades para las personas de todo el territorio es clave”. Cuando se ha hecho alusión, en reiteradas y justificadísimas ocasiones, a la división entre los españoles de primera y de segunda, se ha incidido en los privilegios otorgados sin razón alguna a los nacionalistas frente a los que no lo son, pero casi nunca se ha reparado en que a quienes han decidido vivir en zonas despobladas o no han podido salir de ellas en busca de un futuro mejor se les ha dejado en la estacada, o casi.

Han faltado inversiones. No solamente de compañías privadas (por ejemplo, telecomunicaciones), que son comprensibles por causa de la falta de rentabilidad, sino públicas, del Estado, y éstas sí que han resultado en gran medida inaceptables. Precisamente por la obligación o, al menos, la responsabilidad de los poderes públicos de fomentar políticas que aseguren la tan cacareada (pero aplicada de manera muy limitada y coja) ‘cohesión territorial’.  

Lo creamos o no, en nuestro país hay más de 6.800 municipios con menos de 5.000 habitantes pero que (¡ojo!) concentran a seis millones de personas. Por supuesto que no hay recetas mágicas para salvar la natalidad, pero que aterricen 10.000 millones de euros, bien colocados, en esa España olvidada durante demasiados años es un poderoso pilar para albergar esperanza en un futuro mejor, más solidario. Y, lo más importante, que está al alcance de nuestra voluntad y de nuestra mano.

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