CREA TENDENCIA

El número de imitadores de 'El Solitario' continúa en aumento

El pasado viernes fue detenido el atracador conocido como ‘El Solitario asturiano'. Este hombre ha seguido los pasos de Jaime Giménez Arbe que consiguió huir de la justicia durante más de 13 años. Sin embargo, no es el primero que se une al ‘club de fans’ de ‘El Solitario’

El número de imitadores de 'El Solitario' continúa en aumento

Jaime Giménez Arbe, más conocido como ‘El Solitario’, ha sido el atracador de bancos más buscado en España durante 13 años. Durante todo este tiempo, consiguió burlar a la Policía y a la Guardia Civil en reiteradas ocasiones y cometer más de una treintena de atracos. De hecho, hasta pasados unos años, no pudieron ponerle nombre provocando que, cada vez que cometía un asalto, se dirigieran a él como ‘El Solitario’ pues actuaba solo, sin cómplices. Finalmente, éste fue detenido. Durante todo el juicio se hizo llamar ‘Robin Hood’. Sin embargo, a diferencia del personaje original, éste nunca donó ni compartió ningún botín con nadie. A pesar de todo esto, ‘El Solitario’, creó tendencia entre los atracadores de bancos y, en reiteradas ocasiones, han sido varios los que han sido denominados también por el mismo apodo.

La lista de los seguidores de ‘El Solitario’ ha aumentado con el paso de los años. El primero de ellos es Miguel Ángel Álvarez Riestra, más conocido como ‘El Solitario asturiano’. Este hombre de 76 años de edad, vuelve a dormir en barrotes después de que un atraco a un banco de Santander no saliera como él esperaba. El avilés se fugó de la cárcel de Villabona, en Asturias, en 2006 y, desde entonces, comenzó a convertirse en el atracador de sucursales del que se conoce ahora.

Al igual que a su maestro, ‘El Solitario asturiano’ se ponía esparadrapo en las manos para no dejar huella y usaba siempre una peluca, una perilla falsa y un portadocumentos donde escondía el arma. “El portafolios da aspecto de hombre serio y nadie sospecha de ti”, le confesó el atracador al guardia civil que le detuvo, tal y como figura en el sumario del caso. Sin embargo, el avilés añadió un toque más sofisticado a sus robos: contrató a un chófer por 50 euros para que le esperase mientras daba el golpe.

Actualmente, este atracador asturiano, detenido en Huelva, se encuentra desde agosto en prisión preventiva, comunicada y sin fianza por intentar secuestrar a un emplead del banco y a espera de juicio por el juzgado de instrucción número tres de Santander.

Las influencias de Jiménez Arbe traspasaron incluso fronteras. Richard Picq, un francés de 1,90 metros de altura y 140 kilos, atracó 19 bancos entre marzo y diciembre de 2008 por toda la costa mediterránea de España. Al igual que sus predecesores, Picq, de 45 años, usaba esparadrapo para cubrirse las manos, aunque su cuerpo impedía que cualquier disfraz disimulara quién era por lo que, llegado el momento, dejó de usarlo. Sin embargo, el apodado ‘El Solitario valenciano’ sí usaba gorra tal y como se refleja en las cámaras de vigilancia que lo captaron. De hecho, la Policía descubrió todo un arsenal de viseras en el interior de su domicilio.

Finalmente, el 5 de diciembre de 2008, fue detenido mientras esperaba para robar otro banco en el interior de su Mercedes. En el asiento del copiloto encontraron una pistola, una gorra, unas gafas de sol y una bolsa de mano negra; debajo del asiento, tres rollos de esparadrapo y un spray de defensa personal; las yemas de los dedos, forradas.

En 2009, los robos realizados con el mismo ‘modus operandi’ que ‘El Solitario’ llegaron a Lleida. Con Alrbe en prisión, las fuerzas policiales descartaron la participación de este en los robos por lo que llegaba a las pizarras de los investigadores un nuevo ladrón. Éste acabó siendo un empresario de 52 años sin antecedentes que llegó a hacerse con un botín de 80.000 euros tras robar cuatro bancos. El atracador, Ausencio Calleja, fue detenido ese mismo año por los Mossos d’Esquadra y aseguró haber atracado los bancos por los problemas financieros por los que atravesaba su empresa. ‘El Solitario de Lleida’ se dejó perilla, se teñía a menudo, usaba gafas de sol en los robos y se vestía de traje para atracar.