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Editor: Carlos E. Rodríguez - Director: Armando Huerta
22/12/2009
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¿Y si se va Zapatero?

Ignacio Escolar

No es novedad que en el PSOE se discuta sobre si José Luis Rodríguez Zapatero repetirá como candidato por tercera vez. El debate es recurrente, entre otras cosas, porque Zapatero nunca lo aclara. Quienes lo conocen dicen que la decisión no llegará hasta el año 2011, y que en ella pesará mucho su mujer, Sonsoles. Pero lo que sí es noticia es que dentro del PSOE haya quien crea que Zapatero puede llegar quemado al cartel del 2012, abrasado por una crisis económica que le ha llevado a su peor momento desde que hace ya casi una década, en el año 2000, se puso al frente del entonces hundido PSOE.

En las últimas semanas, la eterna cuestión sucesoria ha vuelto con algo más de fuerza de lo habitual dentro del entorno socialista. El viernes pasado, en una tribuna en El País, el sociólogo José Luis Álvarez se hacía la pregunta: ¿Y si Zapatero no vuelve a presentarse? La respuesta de Álvarez es que el PSOE tendría muchas más posibilidades de victoria si Zapatero renunciase a un tercer mandato, dando el relevo a un nuevo candidato desde el poder, donde las alternancias son siempre más fáciles que desde el frío invierno de la oposición.

Pero que los relevos desde el poder no garantizan el éxito es algo que se puede explicar con muy pocas palabras. Basta con decir Gordon Brown, John Mayor o incluso Mariano Rajoy para demostrar que las transiciones a dedo no son siempre la mejor manera de mantener el poder. En estas lides, suelen ser más eficaces las revoluciones. De hecho, en Europa son los líderes que matan al padre, como hizo Sarkozy con Chirac, quienes más posibilidades tienen de romper con el maleficio de la inevitable alternancia entre izquierda y derecha. Incluso hay más ejemplos de líderes tocados que ganan elecciones -como Felipe en 1993 o Berlusconi en su eterno retorno- que de transiciones ordenadas que garanticen el éxito de un nuevo liderazgo sólido.

Sin embargo el PSOE hace bien en plantearse desde ya qué hacer si José Luis Rodríguez Zapatero no es el candidato; no es algo seguro pero sí posible por dos razones. La primera, que Zapatero llegue tan tocado al 2012 que lo más sensato sea cambiarlo. Su segunda legislatura está marcada por un pecado original: esa obcecada discusión semántica sobre la palabra crisis; un absurdo traspiés que casó su destino a la recuperación del PIB y del empleo. Si la economía no revive a tiempo para que el repunte reduzca la cola del paro, la crisis arrasará a Zapatero entre la compartida opinión -tal vez injusta- de que fue él, al no reconocer la realidad, quien provocó el desastre. De hecho, el último semestre ha sido muy duro para la imagen de Zapatero, que según todas las encuestas está perdiendo gran parte de su famosa suerte.

La segunda opción es más simple: puede que Zapatero no quiera seguir, independientemente de que su imagen se recupere para el 2012. Dentro del PSOE recuerdan experiencias similares: Felipe intentó tirar la toalla en dos ocasiones y fue la propia presión del PSOE la que paró el relevo. Si Zapatero quiere irse contra la voluntad del partido, las presiones volverán, pero la decisión seguirá siendo suya.

En cualquiera de los dos casos, su hipotética salida dependerá también de un tercer factor, el más importante de todos: quién será su sucesor? o sucesora. Se ha especulado siempre con la posibilidad de que el presidente que más ha peleado por la bandera de la igualdad, el único con gobiernos paritarios, deje su sillón a una mujer. Y en su gabinete no faltan chicas con buena valoración en las encuestas: desde la vicepresidenta De La Vega hasta la titular de Defensa, Carme Chacón, quien parece contar con más posibilidades. En el último año, Chacón ha cometido algunos errores -el más grave, su inoportuno anuncio de la retirada de Kosovo- que han deteriorado su posición; pero aún queda al menos otro año más hasta un hipotético relevo.

De los hombres, el mejor colocado es José Blanco, que para eso es el vicesecretario general del partido. Y si su salud se lo permitiese, Alfredo Pérez Rubalcaba podría ser un buen cartel, pues siempre aparece entre los ministros mejor valorados. En cualquier caso, en el PSOE nadie quiere hacer apuestas a un año vista porque la tradición es que estas apuestas siempre se pierden. ¿Quién habría apostado por Zapatero apenas unos mese antes de que se sentase en el sillón de Pablo Iglesias?


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