Presidente Consejo Editorial: Germán Yanke
Editor: Carlos E. Rodríguez - Director: Armando Huerta
26/10/2009
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LAS PESQUISAS DE MARCELLO

El 20 aniversario

Marcello

El 20 cumpleaños del diario El Mundo fue un aniversario un tanto fallido, una vez que el periódico que brilló en su primer decenio como contra poder en los estertores del régimen felipista de los GAL y la corrupción, abandonó esa posición con la llegada de José María Aznar a la Moncloa y se convirtió en el periódico gubernamental, incluso de la derecha neocona, guerrera y ultraconservadora, desactivando la función democrática de la prensa para poder convertirla en un simple trampolín y participar en el reparto del botín de la Moncloa (hasta en lo personal).

Naturalmente, en esa cabalgada de diario progubernamental, amigo de una derecha integrista y ultraconservadora, no podemos incluir ni al grueso de la redacción del periódico ni a los trabajadores de la empresa, muchos de los cuales, por ejemplo, discrepan de la fantasmal conspiración del 11-M con la que el director de El Mundo, P. J. Ramírez, su estado mayor y claque de columnistas de la última etapa han despilfarrado el prestigio acumulado con la denuncia de los GAL. Amén de haberle prestado un generoso servicio a Zapatero y su partido, a los que, entre la demencial campaña conspirativa del 11-M y los disparates del equipo de las grandes mentiras durante los días del atentado, Aznar, Acebes y Zaplana -los de "lejanas montañas y los remotos desiertos"-, han logrado salvar a Zapatero de una sonora derrota electoral en el 2008. Aunque no consiguieron el doblete que pretendían, en el que se incluía la expulsión de Rajoy de la presidencia del PP para colocar a Esperanza Aguirre al frente del partido y preservar, eternamente, a Zapatero.

El diario El Mundo abandonó su independencia el día que el PP entró en la Moncloa y su director ocupó en propiedad uno de los sillones del comedor que consideraba merecido por los servicios prestados a este partido. Tanto le gustó lo de la Moncloa que Pedro J. ha conseguido mantener su posición -lo que tiene mucho mérito, desde el punto de vista político pero no desde el periodístico- con la llegada de Zapatero al poder. Jugando a una extraña esquizofrenia informativa y editorial en su periódico, que se presenta como si fuera la aguerrida punta de lanza informativa del PP -recordando a todas horas a los GAL y la corrupción felipista, algo que estaba bien para el décimo aniversario pero no para el vigésimo-, cuando en realidad El Mundo es hoy el escudo de Zapatero. Así como de José Bono y María Teresa Fernández de la Vega, sus tres grandes protegidos, y el mayor enemigo de la dirección nacional del PP, empezando por Rajoy, a quien Pedro J. ha intentado echar de la presidencia del PP después de haberlo insultado y de haber pretendido ¡convocar una manifestación del PP contra su líder!, como lo hizo desde los micrófonos integristas de la COPE, que ahora ha trasladado a VEO TV.

Tras convertirse en diario gubernamental con Aznar, la clientela habitual de El Mundo es de una derecha cada vez más extrema, lo que contrasta con el amor que Pedro J. profesa a Zapatero, en agradecimiento por los favores que ha recibido, entre otras cosas un canal de televisión que incluso le negó Aznar (temeroso el ex líder del PP de que Pedro J. se convirtiera en el Polanco de su partido), y sobre todo el reconocimiento oficial del PSOE que siempre le negó González.

Esa doble personalidad editorial, de diario de la derecha conservadora y a la vez protector de Zapatero (al que no le han tocado un pelo en cinco años de mandato, aunque sí critican sus políticas y a sus ministros), empieza a ser detectada por muchos lectores, que han abandonado el diario de una manera persistente y continuada -por eso prefieren hablar de internet, que es otra cosa-, porque no entienden cómo el presunto diario de la derecha está todos los días a palos con el líder del PP y con los dirigentes de su partido, con la sola excepción de Aguirre, que es su protegida y la que les protege a ellos con toda clase de regalos.

En realidad, a Pedro J. le encanta el título de "diario gubernamental", sobre todo porque eso provoca unos celos enfermizos en El País, y por ello ha propiciado, desde Unedisa, un pacto con La Sexta de Roures, al menos en lo deportivo y ya veremos si la cosa llega a más, porque en esto de los medios de comunicación se ven a extraños compañeros de cama, como se aprecia en las negociaciones de Prisa con el Telecinco de su "amigo" Berlusconi.

Ya sabemos que en la España partitocrática el periodismo independiente es una quimera (hay versos sueltos, pero sólo en internet). Ya se lo dijo una vez Pedro J. a Aurora Pavón cuando se fue del diario: "No seas inocente, el periodismo independiente se acabó, ahora hay que ser del PSOE o del PP". O, incluso, un poco de los dos, que es lo que impera ahora en El Mundo para desconcierto de sus lectores y puede que de lo mejor de su redacción.

Naturalmente, esta obligada lectura política del aniversario, porque política y no sólo periodismo es lo que hace el diario de un tiempo a esta parte, no le quita méritos a la gran mayoría de sus trabajadores y periodistas, o a sus gestores en estos tiempos difíciles. Ser el segundo diario nacional, a pesar de los pesares, constituye una realidad muy importante en la vida española, aunque no lo suficiente como para presumir diciendo que el periódico ha cambiado la Historia de España, porque esas proclamas son propias de la megalomanía del señorito. Lo que sí ha cambiado ha sido la línea editorial independiente de un periodismo distante y de contrapoder por otro de gran activista político acomodado en los sillones de la Moncloa con Zapatero o con Aznar. Y esto es así lo diga Agamenón, su porquero, el mismísimo "Pobrecito hablador" de Larra o sus descendientes en internet. Eso sí, en caso de incendio o a una isla desierta sólo salvaríamos o nos llevaríamos, de las firmas cotidianas de El Mundo, a Nacho y a Gallego y Rey.

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