martes 3/8/21

Twitter y la censura a la libertad de expresión

MARINA 2

Las elecciones norteamericanas han dejado algunos momentos insólitos. Un presidente que se niega a aceptar los resultados y acusa al sistema de fraude electoral; violentos enfrentamientos en las calles entre los partidarios de los dos candidatos; un ex alcalde de Nueva York –Rudy Giuliani– al que le comienza a chorrear el tinte del pelo en directo… Muchos han sido los titulares de las últimas semanas, pero no a todos se les ha dado la importancia que merecen. Que al presidente de los Estados Unidos Twitter le elimine en plena jornada electoral un mensaje en el que denunciaba irregularidades en el conteo de votos es un atropello a la democracia y la libertad de expresión. Máxime cuando esta plataforma digital que usan 340 millones de personas en el mundo se ha convertido en uno de los escenarios principales de la política global.

Tampoco es de extrañar que esta noticia se pasara por alto. No es la primera –ni será la última– vez que la red social aplica su mecanismo censor contra Donald Trump, al que en los últimos años de presidencia Twitter bloqueaba mensajes día sí y día también por considerarlos engañosos, manipuladores o falsos. ¿Se protege así al ciudadano de los “bulos” o se coarta el derecho a la información?

El debate lleva tiempo encima de la mesa. En España uno de los casos más sonados de censura ha sido el de Vox, al que la red social eliminó su cuenta oficial tras publicar un comentario dirigido a Adriana Lastra. Según Twitter, este mensaje, difundido a colación de un debate sobre la utilidad del ‘pin parental’, incitaba al odio. La formación de Santiago Abascal no ha sido la única vetada. Esta semana se conocía que el ‘tuitero’ y asesor político Alvise Pérez,  que nunca ha escondido sus críticas a Pedro Sánchez y su Gobierno, había sido dado de baja de la plataforma. También el economista Juan Manuel López- Zafra denunció en 2019 en un artículo en ‘El Confidencial’ que la red social del pajarito le borró un ‘tuit’ en el que incluía la palabra “maricón”. Lo curioso, según relataba, es que el mensaje reproducía las polémicas palabras de Dolores Delgado referidas a Fernando Grande-Marlaska, y no era un insulto en primera persona. 

El control en las redes sociales no solo afecta a la derecha. Twitter dispara en todas las direcciones, y en España varios usuarios afines a ideas progresistas han denunciado el cierre de sus cuentas tras difundir mensajes, fotos o memes que no gustaron a la red social.

¿Cuál es entonces el criterio para la censura? El mecanismo de control de Twitter funciona a través de un algoritmo programado para identificar contenido ‘inadecuado’ y reportarlo inmediatamente. Muchos usuarios apuntan a un sistema mucho más perverso: el de miles de ‘tuiteros’ que de forma consensuada se organizan para denunciar en bloque una cuenta y acallar a su autor. Estas denuncias serían suficiente para que Twitter la cerrara de inmediato, sin aviso ni posibilidad a la otra parte de defenderse. Esto abre la puerta a que cualquiera se pueda convertir en censor, lo que amenazaría de muerte la libertad de la que un día gozó la plataforma.

La desconfianza lleva tiempo creciendo entre la comunidad ‘tuitera’, y muchos usuarios han decidido emigrar a otras plataformas. Entre las alternativas las más populares son Parler –que ha batido récord de descargas en EEUU tras la victoria de Biden–; Gab – en la que Vox España ya ha abierto su cuenta–, y Telegram –una red social que recuerda a WhatsApp pero con más herramientas de interacción–. Todas ellas garantizan la ausencia de controles y total libertad de expresión. Habrá que confiar en su compromiso. Por el momento.

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