martes 27/7/21

El desastre de la trasferencia de Sanidad

MON

La Constitución dice en su artículo 148, que   las Comunidades Autónomas podrán asumir competencias ente otras, materias en Sanidad e higiene.

A continuación el artículo 149 dice que el Estado tiene competencia exclusiva, en   Sanidad exterior, Bases y coordinación general de la sanidad y legislación sobre productos farmacéuticos. Y añade legislación básica y régimen económico de la Seguridad Social, sin perjuicio de lo ejecución de sus servicios por las Comunidades Autónomas.

Esto hay que vincularlo a lo que dice el artículo 138 de que las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán en ningún caso implicar privilegios económicos o sociales. Y por supuesto con el principio de igualdad ante la ley del artículo 14.

Pues bien esa mera posibilidad de asumir competencias sanitarias por parte de las Comunidades Autónomas, que no obligación constitucional, se transformó en una completa cesión a las mismas de la total atención sanitaria pública de la Seguridad Social dejando absurdamente al Estado desprovisto de competencias ni siquiera de hecho de la coordinación general contraviniendo a lo ordenado por la Constitución.

El resultado práctico, fuera de teorías de igualdad y solidaridad propio del lenguaje hipócrita habitual en los políticos es que hay diferencias abismales entre la atención sanitaria que se presta en unas comunidades y en otras, fruto de la distinta asignación de recursos económicos y también de la diferente eficacia y eficiencia de gestión político administrativa, que se traduce entre otras consecuencias en diferentes sistemas de medios de diagnóstico y atención en  tratamientos con las nuevas tecnologías.

Por supuesto un injusto sistema que provoca intolerables diferencias de retribución al personal sanitario.

Y algo gravísimo los españoles son extranjeros fuera de su comunidad autónoma para la atención sanitaria salvo atención primaria de urgencias.

Esto se comprueba de manera descarnada, en los desplazamientos temporales largos por ejemplo de personas jubiladas que precisan tratamientos periódicos o en las necesidades sanitarias que surjan en periodos vacacionales en territorio de otra comunidad.

El desastre se inició en 1981 con Adolfo Suárez en el poder con las trasferencias a Cataluña y de culminó por José María Aznar en 2002 que con mayoría absoluta del PP generalizó todas las trasferencias llegando a suprimir el Insalus. Ahora hay un teórico C ineficiente e inútil en la práctica.

Con la pandemia del coronavirus estamos viendo dramáticamente el problema del desmantelamiento de competencias del Ministerio de Sanidad, limitado a ser poco más que un escaparate de declaración de intenciones del ministro de turno.

¿Tiene esto solución?

Con el actual sistema político totalmente no, sino se reforma profundamente. Pero si caben soluciones parciales si el Estado asume de verdad sus competencias constitucionales de coordinación general y de reforma además el sistema de financiación autonómica, con trasferencias económicas finalistas a las autonomías.

De otro lado es imprescindible la TARJETA SANITARIA ÚNICA para que los españoles dejen de ser extranjeros fuera de su comunidad autónoma.

Esto depende de los políticos y de su servicio al bien común más allá de sus intereses de pactos para congraciar a ciertos apoyos miopes y  egoístas que no ven más allá de lo  territorial incluso en necesidades comunes como es la sanidad .Esperemos que algunos que sean razonables entiendan el  problema y busquen soluciones.

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