lunes 27.01.2020

Analizamos el motivo de las roturas de pantalla

Samsung, Apple, Xiaomi, LG, Asus o marcas clásicas como Nokia tienen en común la venta de terminales móviles, pero, no es lo único que comparten, ninguna de ellas está libre de la rotura de pantalla de alguno de sus dispositivos
Analizamos el motivo de las roturas de pantalla

Los teléfonos cada vez tienen pantallas más grandes (hasta el punto de bautizar un nuevo formato de dispositivo, el phablet, un aparato a medio camino entre un teléfono y una tablet) para permitir aumentar las resoluciones de las mismas e incrementar la usabilidad de los terminales. Debido a esto, han ido apareciendo determinados problemas vinculados a estos tamaños cada vez mayores. Entre ellos figuran temas como el consumo de la batería de las pantallas, los problemas para poder transportarlos, manejarlos sin usar un “pincel” en lugar de con los dedos o directamente utilizarlos con una única mano, cosa complicada una vez superada la ahora mágica cifra de 5 pulgadas, considerada en estos momentos el tamaño óptimo para una pantalla (supeditado a modificaciones obviamente, en el pasado esta cifra era de 4 pulgadas). Las propias compañías fabricantes han ido solucionando algunos de estos problemas, como el desmesurado consumo de estas nuevas pantallas,  aumentando en consecuencia el tamaño de las baterías. Para esto, en los teléfonos que se han fabricado en los últimos años es imposible extraerlas, para así permitir ahorrar un poco más de espacio, lo que soluciona en parte los problemas de transporte, permitiendo fabricar terminales con pantallas más y más grandes, pero al mismo tiempo con un menor grosor, lo que reduce también el peso.

Sin embargo, de entre todos los problemas que se pueden presentar, la rotura de la pantalla es el que más preocupa a los usuarios porque fundamentalmente limita su uso. Aún así, son los usuarios los que demandan pantallas grandes y, lógicamente, estas implican una mayor posibilidad de que puedan llevar golpes, que se puedan rayar o directamente provocar una rotura. ¿Quién no conoce a alguien a quien se le haya roto la pantalla de un teléfono por un golpe, no ya contra el suelo (un clásico desde tiempos inmemoriables), sino incluso contra la esquina de una mesa al andar por el salón de casa o haya sufrido un rayazo con las llaves o alguna moneda suelta en el bolsillo? Incluso hay quien defiende que la popularización de las carcasas de aluminio, en vez de las clásicas de plástico, influye en esta posibilidad al tener una rigidez mayor y transmitir las cargas de una caída o de un golpe a la pantalla de un modo más directo pudiendo provocar una mayor posibilidad de rotura.  

 

Ante estos problemas, los usuarios ponen en práctica diferentes estrategias para proteger sus dispositivos lo máximo posible. Con bastante probabilidad, la de mayor uso sea el empleo de una funda que evite, en la medida de lo posible, la rotura de la pantalla en caso de caída. Los fabricantes también utilizan diferentes soluciones para intentar evitar este preocupante problema, como es la inclusión, cada vez con mayor popularidad, de pantallas reforzadas con diferentes sistemas, como por ejemplo con el Gorila Glass, que permiten una mayor resistencia ante fracturas y arañazos y que ha ido evolucionando poco a poco, pasando por 5 versiones entre 2008 y 2016, la última de las cuales asegura que puede resistir a una caída desde 1.6 metros en la mayoría de las ocasiones.

De todos modos, este tipo de ayudas no garantizan la invulnerabilidad de las pantallas. Por tanto, en caso de sufrir un arañazo o  una rotura ¿Qué podemos hacer? Pongámonos en el hipotético caso de necesitar reparar pantalla S7 Edge. Hay ocasiones en que esta puede ser reparada sin necesidad de su sustitución, si bien son la minoría, la mayor parte de las veces tendremos que comprar un nuevo teléfono, y nos encontraremos que en X tiempo le daremos un golpe contra cualquier cosa y nos veremos en la obligación de cambiar pantalla de Samsung S8, algo que, dependiendo del modelo de teléfono, resultará una inversión bastante elevada, generalmente no por debajo de los 150-190€.  

 

Cuando nos veamos en la obligación de hacerlo, será muy importante intentar realizar la reparación en un sitio de confianza, ya que las consecuencias de una reparación incorrecta pueden provocar que el teléfono vea su vida útil bastante acortada o incluso que comience un ciclo de entradas y salidas del taller continuadas. Adicionalmente, también será importante intentar que el lugar elegido proporcione una garantía adicional a la exigida por ley, con lo cual tendremos siempre un aval extra sobre los posibles problemas que puedan surgir derivados de la reparación. A mayores de esta garantía, también sería útil para nuestros intereses el hecho de tener un plazo de devolución o de renuncia a la reparación, acción que no permiten demasiados reparadores, pero que nos proporciona una flexibilidad adicional para nuestros intereses.

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