miércoles 30/9/20

La importancia de los socorristas de mar y piscina en verano

Un socorrista es la persona que se encarga de vigilar a los bañistas, de prevenir posibles altercados, de atender las emergencias acuáticas de los mismos y de evitar situaciones de riesgo dentro del agua o en sus alrededores. Los socorristas de mar y de piscina comparten las mismas funciones del salvamento acuático, incluso los de ríos, lagos o cualquier espacio natural, aunque con algunas especificaciones marcadas por el entorno
La importancia de los socorristas de mar y piscina en verano

A través de la vigilancia, las llamadas de atención y los rescates, los socorristas evitan incidentes y solucionan otros que ya se han producido. Para optar a los puestos de socorrismo es necesario estar muy preparado físicamente, contar con material de rescate acuático y con la motivación necesaria para responder rápidamente ante situaciones de emergencia. Por supuesto, deben tener la certificación que les acredita para trabajar como socorristas, ya que de su correcta actuación dependen las vidas de muchas personas.

¿De qué se encargan los socorristas?

Son los encargados de velar por que se cumplan las normas y se respete la convivencia establecida. Esto llevará a todos los bañistas al disfrute de las instalaciones o del espacio, y evitará accidentes peligrosos. Entre la formación, se encuentra el curso de primeros auxilios para saber actuar en diferentes casos, como curas, shock anafiláctico, reanimación cardiopulmonar, parada cardiorespiratoria, utilización del desfibrilador… Además, esta formación que reciben de socorrismo debe estar realizada por personal sanitario, como enfermeros, médicos o bomberos.

La profesión de socorrista es de gran importancia cada verano en todas las playas y piscinas, tanto municipales como privadas. Es cierto que un socorrista de playa y de piscina, además de la formación común, reciben un entrenamiento específico adecuado al entorno para mejorar su capacidad de salvamento y cuentan con materiales que aseguran una correcta atención a quien pueda necesitarla.

En este sentido, las diferencias radican en el tamaño del espacio a socorrer. En la playa hay más agua y, por lo general, más bañistas, por lo que el socorrista de playa debe tener una mejor capacidad visual. Además, en los rescates influyen las corrientes marinas, cuyo poder de arrastre es mayor que en una piscina, las zonas rocosas o los animales marinos, como las medusas. También deben tener la capacidad de coordinarse rápidamente con los servicios de salvamento marítimo en caso de requerirlo.

No obstante, ambos deben disponer de una preparación física que le permita sumergirse en situaciones de emergencia, de amplios conocimientos y técnicas de natación, resistencia en la respiración, capacidad auditiva y visual, habilidades sociales, y preparación en rescate y reanimación.

Las playas y las piscinas, aunque son un medio de disfrute, son peligrosas y han de controlarse con puestos de socorrismo que dispongan de personal capacitado y del material necesario. Los socorristas de playa y de piscina son una figura indispensable cada temporada estival para garantizar la seguridad del ocio acuático y, por tanto, el divertimento de los ciudadanos en sus vacaciones. Esto no exime del cuidado y la prevención que se debe tener, por lo que, el socorrismo es un servicio prioritario. 

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