martes 22.10.2019
Manuel Marlasca

"En España no he conocido ningún criminal como Hannibal Lecter, son cutres"

El experto en sucesos de La Sexta, que estrena este domingo Expediente Marlasca: Historias de malos, cree que "el crimen de la 'España negra' acaba en Puerto Hurraco y la modernidad llega con Alcasser"

Manuel Marlasca.
Manuel Marlasca.

-Presume su nuevo programa de contar con "gente que sabe específicamente de los temas". ¿Van a huir de los tertulianos que saben de todo?

-Si tienes 'todólogos' en una mesa lo mismo te pueden hablar de una cosa que de otra. Yo recuerdo  con horror que en una ocasión las mismas personas lo mismo estaban hablando del sistema de frenado de un tren que de los flags del avión de Spanair o del poder de combustión de las quemadillas de José Bretón, y eso no lo queremos.

-¿Hay muchas formas de enfocar un suceso? 

-Sí, hay muchas formas, por ejemplo, de acercarse a 'La manada'. Podríamos haber ido con una cámara oculta a buscar amigos suyos, a robar imágenes,  pero eso no es información, es espectáculo. Depende dela forma de acercarte a un tema lo que diferencia la información del espectáculo.

-Después de tanto tiempo ligado a los sucesos, ¿cuál es el que más le ha marcado a usted?

-Los sucesos con víctimas menores son especialmente horrorosos y aquellos en los que un padre o madre mata a su hijo son especialmente incomprensibles. Si tuviera que decir uno solo diría el asesinato de Anabel Segura, el asesinato de dos apestados sociales que trataron de salir de toda su ruina, tanto económica como social, cogiendo a una cría y eligiéndola nada más por pensar que por vivir en La Moraleja iba a ser rica, sin ningún plan ni preparación. Después de 18 horas dando vueltas por ahí la ahorcaron en una fábrica de ladrillos. Esa simpleza horroriza de manera especial. Cómo sólo por estar corriendo cerca de su casa se frustró de su vida. Luego hay crímenes terribles como el de José Bretón, Asunta Basterra, el de Alcasser...

-No me diga que también van a tratar el crimen de Alcasser...

-Alcasser siempre está ahí, ahora se ha cumplido el décimo año desde la desaparición y dentro de poco, en enero, se cumplirá el aniversario del hallazgo de los cadáveres, y lo aprovecharemos para volver a un caso que sigue marcando. El crimen de la 'España negra' acaba en Puerto Hurraco y la modernidad llega a España de la mano de Alcasser, de la mano de un asesino que había aprendido de casos anteriores que si dejaba a su víctima con vida podía ir a la cárcel, que mata sin ningún motivo y que es un psicópata de tomo y lomo y con una crueldad que posiblemente no habíamos visto antes.

-¿Cuando dice que sigue 'marcando' se refiere también a los periodistas que trataron el tema?

-Sí, a los periodistas de sucesos siempre se nos recuerda el tratamiento que dimos a Alcasser porque seguramente fue la primera vez que el suceso se convirtió en espectáculo, fue la plataforma de lanzamiento del 'suceso-espectáculo' del que creo que deberíamos huir.

-¿También tendrá cabida el caso de Diana Quer?

-Supongo que sí, pero mostraremos nuevas cosas cuando las haya, darle vueltas a lo mismo no tiene sentido. Ojalá haya algún avance en la investigación y se pueda detener a los autores y lo podamos contar. 

-Cada vez son más las cadenas que apuestan por programas de sucesos. ¿Vuelven a estar de moda?

-Nunca han dejado de interesar. No soy de los que crea que en la dictadura se leían los sucesos porque no se hablaba de política. El suceso habla de algo muy pegado a las personas, de sentimientos tremendos, de muerte, de sexo, de amor, ambición, codicia... Siempre hay un atractivo pero otra cosa es que las TV, posiblemente saturadas de información política con tantas elecciones, huyan de otras vías de escape. 

-Le he oído que es fácil empatizar con los criminales...

-Hay una tentación de empatizar con los criminales, son personas muy atractivas e interesantes. Yo llevo muchos años dedicado a esto y he conocido a muchos y son gente mucho más cutre. Nunca me he encontrado a uno como Hannibal Lecter, que pinte el Duomo y oiga música clásica. En España, por ejemplo, uno de los más famosos es Alfredo Galán, el 'asesino de la baraja', con el que todos hicimos muchas cábalas. Borracho como una cuba decidió un día entregarse porque se había cansado de matar y recuerdo que mi obsesión era preguntar a la gente que lo había interrogado qué había contado y me dijeron que era un imbécil, un idiota que se aburría y que cogía la pistola y se iba a matar gente sin más. La mayoría de los criminales son gente así. Antonio Anglés ha sido un tío con mucha suerte y al que las circunstancias y la mala praxis de políticos le ayudaron mucho a poder huír, pero  no es ningún súper héroes ni un tipo inteligente. 

-Supongo que lo de empatizar será con criminales de la ficción...

-Y con personajes reales también. Un ejemplo es José Rabadán, que asesinó con una catana a su  padre, a su madre y a su hermana, con síndrome de Down, con 16 años. Tuve ocasión de hacerme con las cartas que centenares de chicas le enviaban de admiración, de lo guapo que era, de lo bien que había actuado... Una de ellas era una tal Raquel, que meses después asesinó a una compañera de clase, Clara Fernández, en San Fernando. En los corredores de la muerte de Estados Unidos pasa algo  parecido y hay un montón de chicas decididas a casarse con esas personas. Manson se casó poco antes de morir con una chica porque ésta quería ser la heredera de su fortuna de sus derechos de autor y  porque tenía la peregrina idea de embalsamar su cadáver para exponerlo. Los criminales desprenden un atractivo que yo nunca he logrado entender. En los ladrones lo puedes entender, aunque en el caso de El Dioni que tanto nos sedujo es un tipo  que no da más de sí. 

-¿Cómo valora usted la  ley de responsabilidad penal del menor?

-Creo que nació muy bien intencionada porque no  puedes meter a un chaval de 16 años en el mismo sitio en el que hay gente mucho más mayor pero que no se la ha  dotado de los medios adecuados. No puedes meter por ejemplo a los autores del crimen de Sandra Palop en un centro de menores y no hacer nada con ellos. Y cuando acaban su condena los devuelves al mismo sitio donde se convirtieron en lo que son, y por eso van a seguir siendo lo que son. No ha acabado de funcionar. 

-¿Cree que los telediarios actuales se aprovechan de los sucesos para ganar audiencia?

-Debe funcionar si los meten. Todo lo que sea dar información de sucesos me parece bien. Ha habido una tentación durante años entre los periodistas de minusvalorar a los que nos dedicamos a los sucesos, una cosa como grasienta, y no hay que hacer distingos. No me parece más periodista uno que otro. 

Comentarios