miércoles 13.11.2019

La última privatización de Botella amenaza a 400 trabajadores

Aumento del precio de la entrada y alteraciones en la programación. Estos son algunos de los cambios si finalmente las empresas privadas gestionan la oferta cultural madrileña. Trabajadores del espectáculo ya han tomado medidas y se manifestarán el próximo 22 de noviembre frente al Ministerio de Cultura frente al ERE que les amenaza

El Ayuntamiento de Madrid se reunió este miércoles para establecer las bases de la privatización de los principales espacios culturales de titularidad pública de la capital. La encargada de realizar los trámites será Madrid Destino Cultura Turismo y Negocio S.A., que surgió el pasado 1 de octubre de la absorción de la sociedad municipal Madrid Visitors & Convention Bureau por parte de Madrid Arte y Cultura S.A (MACSA).

En concreto, serán seis los teatros y centros culturales a los que se aplicará la medida: el Matadero, el Teatro Español, el Teatro Fernán Gómez, el Circo Price, el Conde Duque y el CentroCentro Cibeles, situado en la sede del Consistorio.


Entradas más caras

Esta medida supondría un cambio radical del sector. Como ya explicó a este diario el secretario de cultura del Partido Socialista de Madrid, Pablo Nieto, la entrega de los servicios públicos alteraría la programación y la política de precios. "Si lo gestiona una empresa privada, pondrían los precios más altos, se limitaría el acceso al teatro y elegirían una programación más comercial", afirmó Nieto.

Además de los espectadores, los empleados del sector también están en el punto de mira. La Unión de Actores y Actrices detalla que cerca de 400 trabajadores del espectáculo podrían verse afectados por el ERE que plantea Madrid Destino si lleva a cabo su cometido hasta el final. "Las empresas privadas atienden intereses distintos que las municipales. Solo buscan enriquecerse, independientemente de la calidad y la pluralidad cultural", explica Pedro Soto, miembro de la coordinadora.

"El documento que se ha publicado de Madrid Destino da casi miedo -añade Iñaki Guevara, secretario general de la misma asociación- pero no nos sorprende, porque es la política del gobierno actual: privatizar todo lo público". Guevara lamenta el expolio que quieren hacer a los bolsillos de los madrileños, sin tener en cuenta que la cultura es un valor social de todos.

Trabajadores del sector se rebelan

Frente a la medida, 43 asociaciones se unieron hace unas semanas y crearon la Plataforma en Defensa de la Cultura. Este colectivo nació para alzar una única voz a nivel estatal, luchar contra el 21% de IVA, el acceso a toda la ciudadanía a una cultura accesible y de calidad y su reconocimiento como interlocutores en la Ley de Propiedad Intelectual, la Ley de Mecenazgo y la de Patrimonio Histórico. La Plataforma contó con el apoyo de rostros conocidos como los de los actores Pilar y Carlos Bardem o Aitana Sánchez-Gijón, entre otros.

Por otra parte, el próximo 22 de noviembre se concentrarán frente al Ministerio de Cultura y ofrecerán un "concierto desafinado", una actuación en protesta por los recortes que hace el Ejecutivo central contra el sector.

Con el anuncio de esta medida, Madrid mueve ficha y abre la veda para privatizar un sector que agoniza. Según el último Anuario de las artes escénicas, musicales y audiovisuales confeccionado por la SGAE, en los últimos cinco años, el teatro ha perdido un tercio de espectadores; un 27% de en música popular y un 15% en lo que a música clásica se refiere. Como destaca la sociedad, el aumento del 8% al 21% del IVA Cultural, un impuesto indirecto que se aplica con independencia del nivel de renta del ciudadano, sería una estocada mortal a un, ya de por sí, maltrecho sector.

La web Change.org ya se ha hecho eco de la noticia y ha publicado una carta dirigida a la alcaldesa de la ciudad, Ana Botella, en defensa de los teatros municipales. En ella piden que detengan la externalización de la oferta cultural de Madrid y se oponen a que "el dinero de nuestros impuestos se despilfarre entregando lo de todos a unos pocos". Hasta el momento, más de 2.000 personas han firmado la petición.