viernes 16/4/21

Estrella Digital

La 'ruta de la muerte' y la demagogia migratoria

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Cuando se mira para otro lado en aras de lo políticamente correcto, el drama está asegurado. Las amenazas se relativizan, la lucha contra el delito se relaja… y terminan ganando las mafias mientras sus víctimas perecen bajo el océano en la peor e irrecuperable derrota.

 Es la tragedia irresoluble de la inmigración descontrolada. La que se ha convertido, en el caso de la ‘ruta canaria’, en un fenómeno único en el mundo que en todo el año pasado, según datos oficiales, ha dejado a 1.239 personas siendo pasto de los peces. Algo descarnado, más si se añade que, contados los fallecidos y desaparecidos, hay sólo 637 cadáveres localizados, en datos facilitados por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía.

Jamás en la historia, desde que se trabaja de acuerdo a una mínima estadística, se habían alcanzado datos tan descorazonadores y letales. Pero no sólo es la ‘ruta canaria’. Levante ha visto más de 200 muertes, como el mar de Alborán; y exactamente el estrecho de Gibraltar, medio centenar.      

El incremento en la llegada de pateras no ha tenido la más mínima contestación en plena pandemia. Ni de España ni, por descontado, de la Unión Europea. Porque la burocracia comunitaria, apoltronada entre Estrasburgo y Bruselas, jamás ha agarrado el toro por los cuernos ante este desafío, y nunca ha puesto las cartas boca arriba a los vecinos del sur, empezando por Marruecos.   

Es decepcionante que el papel de los gobiernos, el de España el primero, se limite a mostrar las condolencias, sin poner medidas ni responsabilizarse de lo que está ocurriendo. Frente al cementerio en el que se han convertido las aguas de Canarias, no cabe más demagogia ni más insensibilidad. Ni una gota más, porque éstas son invariablemente de sangre.

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