martes 26/1/21

Quien tiene una pala tiene un tesoro

La pala se ha convertido en el nuevo objeto de deseo en la Comunidad de Madrid tras el paso del temporal para limpiar las calles de nieve y hielo: muy demandada en las ferreterías, viaja de mano en mano entre vecinos y ya son varios los ayuntamientos de la región que han empezado a prestarlas

Uno de ellos es el ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, que ha puesto desde este miércoles a disposición de los ciudadanos, en formato de préstamo, 7.000 palas para que los vecinos colaboren en despejar la nieve y el hielo en los accesos a portales y vehículos.

En las redes sociales las reacciones de los usuarios han sido variopintas: desde los que se quejaban de tener que retirar la nieve a los que reclamaban a su ayuntamiento una medida similar.

Lo cierto es que solo durante la mañana del miércoles 1.432 vecinos y comerciantes de Torrejón han acudido esta mañana a recoger una.

En Fuenlabrada, el ayuntamiento ha repartido más de 500 palas entre comerciantes y asociaciones de vecinos, que han establecido sistemas de autogestión y de préstamo.

"Nosotros hemos creado un sistema a través de un correo electrónico, tal y como funcionaban los videoclubs, en el que cualquier comunidad de vecinos o comercio interesado puede solicitarnos las palas", cuenta a efe la presidenta de la Asociación de Vecinos de Vivero-Hospital-Universidad, Patricia Ruiz.

En su caso, el consistorio les entregó el martes cinco palas y este miércoles les han entregado otras dos, las cuales están en funcionamiento ahora mismo, seis de ellas entre comunidades de vecinos del barrio y la otra entre los propios comerciantes, que se la van pasando de unos a otros.

En Tres Cantos, desprevenidos ante una nevada que ha colapsado numerosas calles, la asociación medioambiental Arba ha cedido las palas y herramientas que normalmente usa para la recuperación del bosque autóctono a las labores de limpieza de algunos de los puntos más esenciales, como el acceso a un centro de salud.

A estos ecologistas se han sumado otros vecinos, con sus palas y herramientas más rudimentarias y de uso particular, para facilitar el paso de los viandantes por los entornos de sus casas, al advertir que "el ayuntamiento está desbordado" y muchos rincones amontonaban grandes cantidades de nieve.

En Alcobendas, el ayuntamiento ha adquirido alrededor de medio centenar de palas que prestará a los vecinos, para que puedan acondicionar los accesos a sus viviendas y comunidades. La única premisa es que las devuelvan cuando finalicen, para que las puedan usar otros residentes.

Y es que, aunque en ciudades como Madrid no existe obligación legal de que los vecinos retiren la nieve y el hielo de sus portales o aceras -la norma de 2009 que así lo indicaba fue derogada dos tribunales-, la supervivencia y la solidaridad ha llevado a muchísimos vecinos estos días a tirar de brazos y lumbares.

Entre ellos está Marcos Fernández, portero de la calle Uruguay, en el distrito madrileño de Chamartín, que comenzó quitando la nieve de su portal, continuó abriendo camino para los vecinos hasta la farmacia y, al final, acabó dedicando ocho horas del domingo a despejar calles del barrio.

"Antiguamente teníamos caldera de carbón y tenía dos palas, así que he estado prestando una que ha estado superdemandada. Hoy la pala ha viajado a no sé dónde, porque un vecino tenía un amigo que no podía sacar el coche", cuenta Marcos.

En portales, aceras y calzadas, a la nieve le siguió el hielo, y la esperada maquinaria que limpiara el asfalto ha dejado a su paso montañas heladas junto a bordillos y coches, que muchos vecinos se afanaban hoy en desocupar para poder utilizar sus vehículos.

Así que actualmente, en Madrid, quien tiene una pala, aunque prestada, tiene un tesoro.

"Han venido muchos vecinos estos días pidiendo palas, así que pedimos 35 y se las han llevado todas", cuenta Álvaro, de la ferretería Muñoz, en Vallecas.

Mario, de la ferretería Venecia, en el paseo de Extremadura, cometa que en dos días han vendido 30 o 40 palas.

"Ha tenido que ir hoy el jefe a por más, porque el reparto tampoco venía, y ya solo quedan tres o cuatro", añade este trabajador, sorprendido por la alta demanda de este nuevo objeto de deseo. EFE

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