Imaginación e incomunicación

El Gobierno de Rajoy está haciendo cosas. Muchas cosas. De eso no hay duda. No hay semana en la que no ponga en marcha algo o que tome alguna medida para salir del inmovilismo retrógrado y miedoso al que nos había llevado la izquierda española en el septenio negro de Zapatero.

La última medida para intentar salir de la crisis es un plan financiero que ayudará a saldar las deudas que empresas y autónomos tienen con las administraciones públicas, una cifra que oscila entre los 30.000 y los 50.000 millones de euros. Que ya le vale al PSOE.

Al parecer, los proveedores podrían cobrar sus facturas directamente en las entidades financieras, a través de un consorcio entre la banca y el Instituto de Crédito Oficial (ICO).

Esta nueva fórmula financiera, que pretende dar agilidad a los pagos que adeudan tanto las comunidades autónomas como los ayuntamientos, no supondrá un incremento en el déficit público.

Desconozco hasta donde será posible llevar a cabo esta medida como otras que ya se han puesto en marcha por el Gobierno pero, al menos, lo está intentando.

El problema, como ya dije aquí mismo hace tiempo, es que su departamento de comunicación no sabe o no puede explicarle a los españoles todas las cosas que están sucediendo. Quiero pensar que su manifiesta incapacidad de comunicación se debe más al desbordamiento de trabajo que está sufriendo que a otra cosa. Y los acontecimientos de la fatua primavera valenciana así lo han demostrado. No se entiende, en palabras de expertos en comunicación, “por qué no se han usado antes las imágenes de la primera marcha, la del viernes pasado, cuando los manifestantes entraron en unos grandes almacenes y amedrentaron a las dependientas, o por qué no se distribuyeron antes las escenas de contenedores ardiendo de ese día para demostrar que no eran ‘chavalines’ pacíficos los únicos que se manifestaban”.

¿Esta incomunicación se debe, acaso, al acaparamiento de funciones que tienen Soraya y María Dolores tanto en el Gobierno como en el partido?

Yo creo que sí. El que mucho abarca, poco aprieta.

En cualquier caso, algo se debe estar moviendo ya cuando el propio presidente Rajoy dijo ayer mismo que “es obligado que los Gobiernos expliquemos el porqué de nuestras decisiones. No habrá reacción social si las medidas son percibidas por la gente como justas”.

Estoy absolutamente de acuerdo con Rajoy porque, como el PP no se ponga las pilas en comunicación, servirán para poco los esfuerzos del Gobierno ya que la izquierda española es experta en ejercer la contra-comunicación.

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