Bienvenidos a la RTVE intervenida

La economía española aún no está intervenida, pero el ejecutivo de Mariano Rajoy se ha dado prisa para intervenir RTVE. El Congreso ha destruido con los votos del PP y CiU el mínimo intento de independencia de la radiotelevisión pública vivido desde 2006. Otra vez el gobierno tendrá la llave para nombrar al presidente de la Corporación y a los consejeros por mayoría absoluta. Solos, sin consenso ni pactos cuando un partido tiene esa mayoría. El gobierno y el PP devuelven a RTVE al sometimiento partidista sin plantear ningún modelo de futuro, ni para el servicio público de radiotelevisión en la era digital ni para su dirección profesional e independiente.

El anterior sistema de elección no era el mejor. La mayoría de dos tercios en el Congreso se lograba con el acuerdo de los dos grandes partidos, pero por lo menos evitaba los nombramientos de fieles partidarios. Lo que sigue faltando es un sistema de elección profesional e independiente, con concurso de méritos y elegido por una comisión profesional que proponga al Parlamento su nombramiento.

Es más fácil refugiarse en el “desbloqueo” de la situación actual, con un Consejo de RTVE sin presidente desde la dimisión de Alberto Oliart en julio pasado y varios consejeros que ya debían haber sido sustituidos. Ese  “bloqueo institucional” aludido por CiU para apoyar la involución en la dirección de RTVE es otra muestra del fracaso de los partidos, más hábiles para repartir el poder que para mejorar los servicios públicos o reformarlos a fondo.

Con la reducción a nueve consejeros de los doce actuales y la renovación inmediata de cinco (otros cuatro: dos populares, uno socialista y otro de IU aún no cumplen mandato), el PP se asegura el control y mantiene un sillón para CiU en ese acuerdo tenso de los dos partidos.

Hace solo unos días los profesionales de los informativos de la radiotelevisión estatal reclamaban “medios públicos plurales e independientes, gestionados con rigor y transparencia”, un servicio público de interés general (y audiencia). Su petición de una dirección y gestión “despolitizada” y regida por profesionales independientes quedará de nuevo arrumbada.

El poder y el control se imponen a la revisión y reforma necesaria de las radiotelevisiones públicas. Tanto para adaptarlas a la sociedad digital como para abaratar su coste, aumentar eficiencia y asegurar contenidos de calidad e interés público. Muchos de ellos no satisfechos por una televisión comercial que es la gran ganadora a corto plazo de su hundimiento económico y político.

Como con otras medidas, la urgencia, los recortes y la ausencia de ideas y propuestas empobrecen la pantalla de los ciudadanos y malgastan lo invertido hasta ahora en eso que nunca ha sido la tele de todos.


Juan Varela-Estrella Digital

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