domingo 22/5/22

El caos francés

Esta misma semana tuve la oportunidad de leer una entrevista en un medio de comunicación belga al Primer Ministro francés, el socialista Manuel Valls, asegurando que todo va bien en Francia y que lejos de lo que pretenden algunos, Francia está lejos de convertirse en un caos según el señor Valls, haciendo uso del famoso "excusatio non petita, accusatio manifesta".

Este mes de junio millones de miradas están puestas en nuestro país vecino por varios motivos políticos, sociales y deportivos entre otros, pero especialmente debido a la celebración de la Eurocopa de Naciones de fútbol, ya que entre otras cosas los servicios de seguridad norteamericanos han enviado un mensaje de alerta máxima al país galo y a los ciudadanos que puedan acercarse a ese evento de la misma forma que a la ronda ciclista gala del Tour de France, para que se extremen todas las precauciones debido a un riesgo serio de que los yihadistas aprovechen esos eventos para cometer sus conocidas salvajadas. 

Pero en la misma entrevista, el Primer Ministro francés asegura que cuando lee la prensa internacional especialmente, no tiene la impresión de vivir en el mismo país que lo que está leyendo, y asegura que lejos de un caos, este verano todo el mundo podrá llegar en coche, tren o en avión a los destinos franceses que deseen los turistas y los ciudadanos en general.

Cuando escribo estas líneas el Primer Ministro debe de ser un privilegiado a la hora de poder moverse y trasladarse con normalidad por territorio galo, ya que los servicios de trenes están en huelga, los controladores franceses están de huelga, los pilotos de Air France amagan con ir a la huelga, las gasolineras francesas se apuntan a las huelgas y por si fuera poco y para rematar la faena, por las calles de las principales ciudades francesas las manifestaciones contra las reformas laborales del Presidente socialista Hollande terminan en que grupos de bárbaros llevan días quemando barricadas y perturbando la circulación de esas ciudades. Diga lo que diga el señor Valls, no será el caos pero lo parece.

Tengo que darle la razón y aplaudir una cosa del Primer Ministro francés, cuando presionado por diversos sectores de su propio país por motivos de seguridad, el mandatario francés se ha negado a anular y retirar las zonas de fans de la Eurocopa que se han montado en los Campos de Marte en París, aduciendo a que de hacerlo como piden algunos sería entonces ceder ante el chantage de los terroristas. 

Pero el Primer Ministro debe comprender que el panorama asusta a propios y extraños, es decir, a los franceses que viven allí y a los ciudadanos que quieran visitar Francia en las próximas semanas.

Francia tiene toda nuestra solidaridad y apoyo en la lucha antiterrorista, y debemos saber separar esa cuestión del verdadero caos a que las políticas socialistas de la izquierda han llevado a Francia, a un disparadero de conflictos políticos y sociales de cuyo desarrollo quienes se están aprovechando como avisan todas las encuestas, son los partidarios de la extrema derecha del Frente Nacional.

Hace poco tiempo el candidato socialista a la Moncloa, Pedro Sánchez, viajaba a París para reunirse y fotografiarse con Hollande y Valls, y para lanzar el mensaje a los españoles que las políticas socialistas francesas de esos mandatarios quería trasladarlas a España en un hipotético gobierno socialista en España.

Estoy seguro que hoy día a esa pareja francesa la quiere el señor Sánchez tan lejos como a la pareja andaluza de su partido, los expresidentes de la Junta de Andalucía y del PSOE nacional, Chaves y Griñán, cuya imputación por la justicia de este país ya le ha emborronado toda su campaña electoral.

El caos francés
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