sábado 27/11/21

La pregunta más recurrente cuando dices que eres iberista es por qué lo eres.

Y he decidido hacer este pequeño artículo para mostrarte por qué llegó un momento en definirme así y por qué tú también lo serás en el futuro. En mi caso, el iberismo llegó a mí por mera casualidad, tan inesperado fue que descubrí el movimiento escuchando la radio. Así que no, no me pasó como a Santa Teresa ni tampoco nací siendo iberista.

En aquel programa, dieron paso a algunas llamadas del público y un hombre, se preguntaba por qué los líderes políticos no hacían por entenderse mejor con Portugal e impulsar las relaciones con Iberoamérica. Soy iberista por mera casualidad, no sabía quién era su presidente, ni sabía ni entendía portugués. Me pareció raro, porque entendía que las relaciones entre Portugal y España eran buenísimas, así como también con las antiguas posesiones americanas.

Fue entonces cuando empecé a leer sobre iberismo, a informarme del punto en el que nos encontrábamos, allá por 2013. Leí sobre un tal Saramago, sobre un partido político recién fundado y sobre una asociación cultural sin actividad. Conscientemente decidí escoger Portugal como mi primer país a visitar en el extranjero, por delante de Londres o París.

Sabía que Lisboa era la capital y que Portugal era un país vecino, poco más. Evidentemente, ni sabía portugués ni lo entendía. No conocía el nombre del presidente, a diferencia del otros de la época que países como Italia, Reino Unido o Francia.

La Sociedad Iberista pretende que la sociedad civil se implique más en la toma de decisiones que le afecten. Y visitar Lisboa fue el germen de lo que hoy es la SOCIEDAD IBERISTA, una asociación sociocultural, gratuita y sin ánimo de lucro, cuya misión es la de hacer realidad el anhelo de ese espectador, explorando nuevos escenarios como la conservación y mejora del Medio Ambiente, el impulso de programas que paren la despoblación rural o seguir garantizando una democracia de calidad con un respeto absoluto de los Derechos Humanos.

Una asociación que no habla de uniones, banderas o himnos, sino de lo que realmente le preocupa a la gente. Y por eso soy iberista, porque creo que este movimiento puede conseguir que la sociedad civil se movilice, más allá de una vez cada cuatro años y que los Poderes Públicos dejen sus oligárquicas decisiones en manos de una gran mayoría  de los ciudadanos, a  los que no deben sólo representar sino también servir. Y tú, ¿eres iberista?

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