domingo 22/5/22
Ciclismo

Calor extremo, vómitos y mareos, la gran lacra del Mundial de Catar

Muchas voces del pelotón piden recortar la prueba de ciclismo en ruta, después de que se viviera un auténtico drama en la prueba de contrarreloj por equipos femenina

Las ciclistas no pudieron soportar las condiciones de carrera
Las ciclistas no pudieron soportar las condiciones de carrera.

Por desgracia, en el mundo del deporte profesional cada vez pesan más los intereses económicos de las diferentes federaciones y se le da menos importancia a la salud de los deportistas. La prueba de ello está en que en 2022 se jugará el Mundial de fútbol en Catar (para lo que se quiere trasladar la gran cita al invierno, pese a que los estadios contarían con aire acondicionado) y que la UCI otorgó hace cuatro años a este mismo país asiático la organización del Mundial de esta temporada.

Sin embargo, pese a que tuvieron tiempo para estudiar mejores fórmulas, parece que el calor extremo del desierto en Doha ha cogido por sorpresa a los miembros del máximo organismo del ciclismo internacional. No obstante, muchos miembros del pelotón claman contra la decisión de correr allí y piden que se tomen medidas como la reducción de la carrera. De hecho, algunos críticos especulan con la posibilidad de que la renuncia de Alejandro Valverde y otros ciclistas destacados se deba a las condiciones climáticas.

El protocolo de situaciones extremas de la UCI prevé que se puedan reducir las pruebas de ciclismo en ruta, cuando las condiciones pueden suponer un peligro para la salud de los participantes. En principio, la carrera masculina contará con 257,5 kilómetros, los primeros 151 a través del desierto y el resto divididos en siete vueltas a un circuito diseñado en la península artificial de la Perla de Catar.

No obstante, si finalmente se decide recortar la carrera, el espectáculo quedará reducido a la mínima expresión, puesto que el único aliciente de esta carrera plenamente llana está en los abanicos que se pueden formar debido al viento y a la arena del desierto. De esta forma, si se reduce todo a 106 kilómetros el único final posible sería el del sprint en grupo, algo muy triste para un Mundial.

Un campeonato del mundo de supervivencia

En cualquier caso, ni siquiera existe consenso entre los ciclistas sobre los pasos a seguir y las decisiones que deberían tomar los comisarios, ya que cada uno defiende la postura que más le favorece según sus condiciones como corredor. Muchos aseguran que las temperaturas han suavizado en los últimos días y que esto sería “como una etapa de La Vuelta en Málaga”. En cambio, el director de Movistar, Eusebio Unzué, es partidario de reducir la carrera si todo sigue igual. "Si no, en vez de un campeonato del mundo de ciclismo veríamos uno de supervivencia en bicicleta. Solo resistiría el 30% del pelotón", comentó el técnico del equipo español.

En cualquier caso, el verdadero drama puede llegar en las pruebas contrarreloj, puesto que en esta modalidad no se prevé la posibilidad de reducir la carrera, ya que el kilometraje es mucho más reducido. En cambio, el nivel de esfuerzo a la máxima intensidad es constante y esto también puede desembocar en desfallecimientos, más aún en las pruebas por equipos en las que los corredores marchan muy cerca unos de otros por motivos aerodinámicos.

De hecho, en la contrarreloj femenina por equipos se vivió una situación realmente dramática. Las corredoras se agolparon para reclamar la atención médica tras la prueba y muchas de ellas tuvieron que esperar 20 minutos para recibir la asistencia por la cola que se formó. Los mareos fueron generalizados y en algunos equipos la gran mayoría de las mujeres sufrió desfallecimientos al bajarse de la bici. Las participantes coincidían a la hora de destacar que nunca habían corrido con un calor como ese y con una humedad tan alta que les hacía sentir dolor en los pulmones. A la hora de la salida la temperatura rondaba los 40º y la humedad el 70%, mientras que en el resto de las jornadas de este Mundial no se esperan condiciones muy diferentes.

La imagen de las corredoras tiradas en el suelo nada más cruzar la línea de meta ya resultaba espeluznante, pero lo verdaderamente sobrecogedor fueron los vómitos de la estadounidense Chloe Dygert y la caída de la holandesa Anouska Koster. La ciclista del equipo Rabo Liv estaba tan mareada que giró antes de tiempo al entrar a una rotonda y después no fue capaz de subirse a la bicicleta por sus propios medios, aunque pasados unos minutos se repuso y finalizó la prueba.

Calor extremo, vómitos y mareos, la gran lacra del Mundial de Catar
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