martes 19/1/21

Montilla no subastará la Presidencia y aspira a gobernar en solitario

Al candidato del PSC  le resulta "increíble" que a estas alturas, el candidato de CiU, Artur Mas, "todavía no haya cerrado la puerta a llegar a acuerdos con el PP"

El aspirante del PSC a la reelección como presidente de Cataluña, José Montilla, ha dejado claro hoy que no subastará la Presidencia de la Generalitat, porque no tiene intención de pactar con el PP ni con CiU ni reeditar el tripartito, sino que su aspiración es gobernar en solitario.

Así de tajante se ha mostrado Montilla en un almuerzo-coloquio en el Club Siglo XXI de Madrid, arropado por el vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, y cuatro ministros: Presidencia, Ramón Jáuregui; Fomento, José Blanco; Defensa, Carme Chacón; y Trabajo, Valeriano Gómez.

Montilla ha reconocido que los pronósticos para su partido en las elecciones autonómicas del día 28 son "adversos", en parte debido a la crisis y, en parte, a la "mala imagen" del gobierno autonómico, que no se corresponde, a su juicio, con la buena valoración de la gestión que ha hecho el tripartito durante esta legislatura.

Sin embargo, el candidato del PSC lo tiene claro: no pactará con el PP "bajo ninguna circunstancia" por su "triple" ataque a la lengua catalana, a su autogobierno y a su convivencia, debido a su política xenófoba, y no reeditará el pacto con ERC, que ya es cosa del "pasado".

Y para resumir su intención ha aseverado que no subastará la Presidencia de la Generalitat ni se mantendrá en el poder "a costa de renunciar a las propuestas e ideas" que, a su juicio, son ampliamente compartidas por la inmensa parte de la ciudadanía catalana.

"Lo que quiero es gobernar y gobernar en solitario. ¿Para eso hay que tener mayoría absoluta? En otras etapas en Cataluña se gobernó sin mayoría absoluta y el Gobierno de España tampoco la tiene ni en esta legislatura ni en la pasada. Esa es mi aspiración", ha puntualizado.

Por activa y por pasiva Montilla, tal y como ha recordado él mismo, ha subrayado que no suscribirá "de ningún modo" ni un gobierno con características de derechas ni un proyecto independentista.

Sería, por tanto, "incompatible" pactar con fuerzas que, por ejemplo, propongan recortes sociales que comporten desigualdades o que pongan como condición la celebración de un referéndum "ilegal e inconstitucional que arrastraría a la sociedad catalana a una nueva etapa de tensión y de frustración", ha añadido.

A Montilla le resulta "increíble" que a estas alturas su principal adversario, el candidato de CiU, Artur Mas, "todavía no haya cerrado la puerta a llegar a acuerdos con el PP", y opina que a Cataluña le conviene un gobierno progresista que solo puede liderar el PSC y no uno "cuya carta de presentación sea el agravio permanente o el chantaje político".

Por todo ello, ha insistido en que no liderará el futuro gobierno catalán "a cualquier precio", sobre todo si "el precio a pagar es la parálisis o la salida del marco constitucional".

Aunque no sabe lo que hará después del día 28, sí tiene claro lo que hará hasta esa jornada: "todo lo posible" para que Artur Mas "no sea presidente de Cataluña".

Quiere Montilla combatir el "escepticismo" sobre las posibilidades de que la izquierda pueda seguir gobernando en su comunidad y, por ello, afrontará la campaña electoral que comienza esta noche con "realismo y pasión" y con el convencimiento de que solo los socialistas pueden garantizar una opción progresista y catalanista.

Hay una "espesa capa de silencio que impide oír el latido de una sociedad que no quiere aventuras, ni inventos, ni falsos atajos, ni pasos atrás", sino un proyecto de progreso, ha apostillado Montilla.

Tras explicar algunos de los logros de su mandato, se ha mostrado orgulloso del tripartito porque ha sido "útil" hasta hoy, pero ya es "pasado" y sus propuestas son "incompatibles" con las que el candidato del PSC defiende para la próxima etapa.

Cuatro son sus grandes prioridades: facilitar la recuperación económica, aplicar las reformas estructurales, mantener la cohesión social y restablecer "todo" el Estatut, una norma que, según ha dicho, "no es una obsesión identitaria ni un instrumento de separación", sino una herramienta para mejorar el encaje de Cataluña en España.

Ha aludido también a la financiación autonómica y no ha descartado para Cataluña un modelo similar al concierto vasco, pero a medio plazo, ya que la promesa de Artur Mas de alcanzarlo en dos años es "un engaño y una falta de responsabilidad".