lunes 14.10.2019
COMER Y BEBER

Los tomates rellenos de la señora Jaristos

Un detective misógino, una señora de las que ya no hay y un tomate griego. Prepárese para una explosión de sabor

Tomate relleno  | MC.
Tomate relleno | MC.

Petros Markaris se ha convertido en la conciencia crítica y apartidista de la Grecia actual. Libro a libro, éxito de novela negra tras éxito, ha ido desvelando las prácticas que condujeron a Grecia al desastre actual. Algunas de ellas quizá nos resulte reconocible.

Markaris ha inventando a Kostas Jaritos, un comisario de policía que so, que adora Atenas. La ciudad milenaria y ya degradada es el escenario donde Costas hace de modelo griego: emplea la metáfora en los discursos, lee diccionarios, le gusta el café, griego, naturalmente, y comer en casa.

Todavía no les he dicho que, como buen griego, Jaristos es el detective más misógino de la novela negra reciente, y se hace acompañar en su vida por Adriani, una esposa servicial – especie en vías de extinción- que le mima en todas las facetas empezando por el estómago.

Suicidio perfecto

El comisario Kostas Jaritos se aburre. Está de baja, recuperándose de una delicada operación después de que, durante la investigación de un caso, le dispararan en el pecho. Por toda distracción, recibe algunas visitas, lee los periódicos y mira la televisión.

Precisamente, una noche ve cómo, en un programa de entrevistas, el constructor Iásonas Favieros, que ha amasado una fortuna en los últimos veinte años y ahora está enriqueciéndose como nunca con las obras de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, se suicida ante las cámaras y conmociona a todo el país.

Se desata un alud de noticias, hipótesis e incluso de comunicados de extrañas organizaciones, y Kostas, convertido en un ciudadano más, primero reflexiona y luego, todavía convaleciente, decide investigar. En esa Grecia preolímpica que se debate entre un pasado difícil de olvidar y la arrolladora modernidad, origen de muchos de sus futuros problemas, arranca una novela que esconde un secreto.

Mientras Jaristos se ve condenado a alimentarse de sopa de pollo, por prescripción médica, su ayudante decide ponerse en las expertas manos de la señora Adriani que le enseña, ni más ni menos, que a cocinar unos tomates rellenos.

Cocinen estos tomates y entenderán por que Jaristos ama los tomates y a las señoras de las que ya no quedan, probablemente por ese orden.

Ingredientes

Háganse con un par de tomates grandes por comensal, bien rojos y de carne firme. Cien gramos de carne picada de cordero por cada dos tomates. Necesitaremos un par de dientes de ajo, una cebolla y una cucharadita de orégano. Como ya habrán imaginado, no es posible cocinar un plato griego sin hacerse con 50 gamos de queso feta, por cada cuatro tomates y una aceituna negra por pieza. Naturalmente, aceite y sal.

Abrir el tomate

Tiene su cosita. Háganlo con paciencia. Quiten la parte superior y consérvenla a modo de tapa. Quiten la carne del fruto con cuidado y apoyen el tomate sobre un papel absorbente y dejen durante una hora que escurra.

Cocinar el relleno

Pongan en un recipiente la carne de cordero, salpiméntandola y agregando el perejil picado, los dientes de ajo, la cebolla y mezcle.

Ponga, dentro de cada tomate, una pizquita de azúcar para eliminar la acidez y rellene los tomates con la mezcla. Los ponemos en bandeja de horno, tapados con sus tapas.

Mientras precalentamos el horno, vamos poniendo un cubito de feta y una aceituna negra encima de cada tomate . clávenlos con un palillo-. Con el horno a 200 grados, los dejamos durante 45 minutos. Pueden tomarse frío o calientes.

"El griego que no piensa que el Estado le roba y no se cree en el deber de desquitarse o está loco o no es griego”. Así piensa Jaritos, que se desquita, seguramente, poniendo a su señora a cocinar tomates rellenos. Desquítese Usted del robo del gobierno…griego

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