Sábado 21.07.2018
El conflicto catalán

Torra descubre que Sánchez ni acepta autodeterminación ni "presos políticos"

Dos horas y media de reunión, paseo por los jardines de La Moncloa juntos, ruedas de prensa corteses por ambas partes... Sólo dos escollos empañan tan idílico encuentro: el derecho a la autodeterminación en el que insisten los independentistas y la existencia de "presos políticos" que Sánchez rechaza 

 

Reunión del presidente Pedro Sánchez y Quim Torra en Moncloa
Reunión del presidente Pedro Sánchez y Quim Torra en Moncloa

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha llegado 10 minutos tarde a La Moncloa y con tres regalos para Sánchez bajo el brazo: un libro de mapas de Cataluña, otro Del Valle de Adán y un licor catalán. Antes de la reunión Sánchez ponía un tweet confiando en el diálogo, pero con el límite de la Constitución:

A partir de ahí, han conversado durante dos horas y media. Tras la renión Torra ha lanzado varias alabanzas al buen clima antes de destacar la auténtica madre de todas las batallas: el derecho a la autodeterminación. Torra ha comentado que no ha visto en Sánchez "una propuesta o alternativa", más allá del concepto de un Estado plurinacional.

La visión de Torra

El president le ha dicho a Sánchez que "no renuncia a ninguna de las fórmulas para llegar a la independencia" y le ha dejado claro que el derecho de autodeterminación "no sólo tiene que reconocerse, tiene que votarse".  "Nosotros no vamos a renunciar a nada porque no podemos renunciar a nada", ya que a su juicio la autodeterminación es un derecho que "pertenece al pueblo de Cataluña".

En rueda de prensa en la sede del Govern de la Generalitat en Madrid Torra ha valorado que Sánchez reconozca "que hay un problema político que requiere soluciones políticas", pero le ha pedido que ponga fin a la "ofensiva judicial y política contra el independentismo y la persecución de las ideas", en alusión a los soberanistas procesados.

Torra ha mostrado su satisfacción por la apertura de una comisión bilateral Estado-Generalitat, que no tiene fecha pero que espera se celebre "cuanto antes", aunque ha destacado las "divergencias" sobre "asuntos centrales" como la autodeterminación y los presos políticos.

Torra, que considera que ya se "proclamó" la independencia el 27 de octubre, ha reiterado que la solución "no solo pasa por reconocer que hay un problema político sino que tiene que votarse", asunto que cree debe ser "el punto clave" de las futuras reuniones con el Gobierno. "Si alguien entiende que hay otra solución política que no sea la de votar, que me lo explique", ha aseverado.

La visión de Sánchez

Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cree que la relación está encauzada y es posible el trabajo conjunto, pero le ha advertido de que la autodeterminación no cabe en España. Sánchez le ha trasladado a Torra que sobre el derecho de autodeterminación que defiende "hay muy poco que hablar" porque no está recogido en la Constitución ni en el Estatuto.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ha dicho que es sabido que Torra milita en el independentismo y es partidario del derecho a la autodeterminación , lo "que no existe en nuestro país y sí la autonomía", y en ese terreno se pueden encontrar.

No al referéndeum

Ha insistido en que el ordenamiento jurídico español no admite la celebración de un referéndum sobre la independencia, y ha precisado que "a otros gobiernos les han hecho dos referendos" en siete años, y ellos en un mes han recibido al presidente catalán en la Moncloa.

La vicepresidenta ha indicado que Torra había mencionado a los presos independentistas y que Sánchez le ha dejado claro que no hay presos políticos en España y que el Gobierno no puede interferir en las decisiones de los jueces.

"A nadie se la escapa -ha dicho- que la situación no es sencilla, que hay que resolver con inteligencia, trabajo y paciencia" con reuniones como las de hoy en las que se pueden "sentar las bases" para esa distensión.

Sánchez le ha expresado a Torra su interés en acudir a los actos del primer aniversario de los atentados en Barcelona y Cambrils el próximo mes y que acudirá a las ceremonias, lo que fue bien acogido por el presidente catalán.

Pese a las discrepancias, Torra ha insistido en valorar la reunión como "franca y sincera" y por el acercamiento que supone "hablar de todo" entre los dos gobiernos, algo que no ocurrió con el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Ve un "hilo de esperanza".