Miércoles 12.12.2018

Datos positivos en prevención del embarazo precoz en Colombia

Este descenso también facilita los esfuerzos para frenar la reproducción de la pobreza y la desigualdad en toda Colombia.

mujeres embarazadas
mujeres embarazadas

Uno de los problemas más graves a la hora de luchar contra la pobreza y la desigualdad es la relación entre el acceso a una educación de calidad y las tasas de embarazo adolescente. Aquellas familias en mayor situación de vulnerabilidad suelen tener más hijos y menos accesos a la educación, debido a estereotipos sociales y condiciones propias de la desigualdad.

Ocurre justo lo contrario en los hogares con mayores posibilidades. El número de hijos suele ser inferior, y el nivel de ingresos de la familia les permite proporcionarles una mejor educación que en el caso anterior.

Las altas tasas de natalidad que presentan las familias más vulnerables hacen más visible la pobreza de los padres para sus hijos, e incrementan las desigualdades. Esta problemática perpetúa el círculo de la pobreza y explica, en gran medida, las desigualdades de ingresos y la continuidad de las carencias económicas en las comunidades, teniendo en cuenta que existe una estrecha relación entre el número de hijos que tiene una familia y el acceso a la educación de todos esos niños y niñas.

 

Disminuyen los casos de embarazo adolescente en Colombia

Según se ha podido comprobar, el embarazo precoz ha disminuido de forma más que considerable en Colombia. Una excelente noticia para las mujeres y su futuro que ha sido confirmada a través de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDES).

Este informe ha dado a conocer que el porcentaje de adolescentes de entre 15 y 19 años que son madres o están embarazadas aumentó de un 12,8% en 1990 al 20,5%. Pero posteriormente disminuye del 19,5% en 2010 al 17,4% en 2015.

Aunque se trata de una reducción más tímida de lo deseable, las consecuencias son palpables. En efecto, cuanto menor sea el índice de embarazo en la adolescencia, serán mayores las oportunidades de estudio, formación y ahorro. Este descenso también facilita los esfuerzos para frenar la reproducción de la pobreza y la desigualdad en toda Colombia.

Las adolescentes tienen su primera relación sexual a edades más tempranas

Los datos dados a conocer por la ENDES reflejan que en tanto la tasa de natalidad y el embarazo adolescente se han reducido, el porcentaje de mujeres de entre 20 y 24 años que han tenido su primera relación sexual antes de cumplir 18 años, ha aumentado del 30,1% de 1990 a un 65% en 2015.

La edad de la primera relación sexual para el mismo grupo descendió en dos años, siendo en este momento de 17,9 años. Lo cual refuerza la importancia de que las niñas y jóvenes reciban la información necesaria y los recursos apropiados, para que tomen las decisiones que más les convienen a ellas y sus familias.

Aun con estos datos tan positivos por delante, la ENDES apunta hacia la incidencia negativa que tiene el embarazo precoz en aquellos sectores más vulnerables. La fecundidad es más alta en las zonas rurales, comunidades con menores índices de desarrollo, los sectores más pobres de la población y aquellos con una menor escolaridad. La consecuencia, además, es que las mujeres siguen siendo más vulnerables a las problemáticas sociales que los hombres.

Un camino que no ha hecho más que empezar

Pero aún queda mucho por hacer. Muestra de ello son las brechas sociales que producen el embarazo adolescente, y la reacción que se ha registrado ante las iniciativas que pretenden proveer de más información a los adolescentes acerca de sus derechos sexuales y reproductivos.

Y es que a pesar de los avances que se pueden celebrar ya, los retos siguen siendo muy grandes. Hay que continuar con los esfuerzos para conseguir que se garantice el derecho de las mujeres y las niñas a decidir sobre aquellos temas que más les afectan.

Las diferencias económicas se dejan sentir también en los estudios

Uno de los aspectos que se deben seguir trabajando es la formación. Tan solo 6 de cada 10 mujeres finalizan la secundaria, y la proporción de mujeres con educación superior en el grupo social más rico es 10 veces superior que entre los que tienen menos recursos.

Otro elemento al que hay que prestar especial atención es la oferta de anticonceptivos, dado que todavía 7 de cada 10 mujeres adolescentes con entre 15 y 19 años no utilizan estos métodos antes de tener su primer hijo.

El papel fundamental de la educación sexual

Hay que tener en consideración también la educación sexual, ya que el porcentaje de mujeres adolescentes que son madres dentro del grupo de población con menos ingresos, es 6,5 veces mayor que en quienes presentan los más altos.

Existen muchas asignaturas pendientes en estos temas, y probablemente algunas de ellas tarden mucho tiempo aún en tener una mejora visible. No obstante, la sociedad cambia poco a poco sus ideas acerca de educación sexual temprana y las medidas en relación con el embarazo. En las zonas y sectores de población especialmente desfavorecidos, las tradiciones y la cultura suelen ser algunas de las principales barreras para el cambio.

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