lunes 30.03.2020
Debate de política general en Catalunya

Torra recurre al ataque para salir del fangal en el que está sumido su gobierno

Apremiado por los tempos, por sus socios, ahogado por sus propios errores, cuestionado por su policía y también por parte de su militancia, el president recurre a su manido discurso de feroz y beligerante ataque “ante el agresor”

 

Torra
Torra

Acabarán teniendo razón aquellos que insistían en que para Torra, “cuánto peor, mejor”. Es decir que “con Rajoy todo era más fácil”.

El President de la Generalitat ha regalado al Parlamento un discurso vacuo de propuestas, cargado de victimismo y, sobre todo y especialmente, agresivo, duro, amenazante, retador, como en él es habitual cada vez que su falta de argumentos le lleva a utilizar ese tono para reafirmarse y mantenerse en una aparente situación  de liderazgo.

Huida hacia adelante

“No tenemos miedo”, ha repetido una y otra vez ante la cámara. No tenemos miedo es un mantra del soberanismo que, sin embargo, hoy ha sonado más retador que atenazado. Efectivamente, Torra, asediado por las críticas, cuestionado por sus socios de gobierno, por su policía y por parte de su militancia que le reprocha por igual inacción o excesos, ha recurrido a aquella máxima de que la “mejor defensa es un buen ataque”.

Los partidos de la oposición le han reprobado. Ciudadanos ha calificado de pantomímico su discurso. El PSC, lo ha tildado de vergonzoso y falto de propuestas sociales o “de país”.

En este sentido parece evidente que Torra no ha sabido, querido o podido (o las tres cosas) desgranar en este debate sobre política general, ninguna propuesta de calado social o económico.

¿Política social?

Ha pasado de puntillas por asuntos peliagudos como el tema de los mossos y de sus controvertidas cargas. A tal efecto, se ha parapetado en el hecho de que el conseller Buch comparecerá en breve ante el parlament  para dar explicaciones. Sobre los menores de la calle prácticamente ni palabra. Sobre pensiones, ni mú. Sobre perspectivas u horizontes económicos, tampoco.

La izquierda parlamentaria, (incluido algún sector de ERC)  le reclaman ideas “de política general” sobre las que debatir. Quieren propuestas, líneas de actuación programática, pero Torra se ha limitado, enrocado en la bandera como quien se abriga con una manta cuando llega la tormenta, al no sabe y no contesta.  

¿Gobierno en las últimas?

Este medio ha podido sondear a algunos portavoces parlamentarios y éstos han explicado que el repaso que el president  ha hecho a modo de listín telefónico de pretendidas iniciativas no ha satisfecho a nadie, sobre todo a la oposición, que no ha visto ni vislumbrado una verdadera hoja de ruta de gobierno social y para todos.

Torra, una vez más, ha tratado de desviar la atención, pero probablemente esta vez no lo ha conseguido. Si la CUP no pone remedio, la perspectiva de elecciones se atisba como una sólida posibilidad. La oposición coincide en que Torra parece un político abrumado, congestionado, casi aturdido por las presiones internas y externas a las que está sometido y que le cuesta demasiado digerir.

El gobierno de Pedro Sánchez responde al tono y los envites de Torra con la propuesta de diálogo. Si no, dicen, 155.

Es la segunda vez en 15 días que el ejecutivo de Sánchez  afirma eso de “no aceptamos ni chantajes ni ultimátums”.

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