domingo 28/2/21
EDITORIAL

“El chavismo en Suiza: ¿a qué espera el TPI?”

Editorial Chavismo2

El escándalo no conoce precedentes en la historia. Se mire por donde se mire, se mida por donde se mida. Recientes filtraciones periodísticas apuntan que la Fiscalía de Suiza ha identificado cuentas bancarias que contendrían más de 10.000 millones de dólares presuntamente con origen en fondos públicos malversados por las dictaduras de Chaves y Maduro. Decenas de personas y personajes ligados al totalitario régimen venezolano serían titulares de cantidades astronómicas en cientos de cuentas… en alrededor de una treintena de bancos.

Ya en su momento, aparecieron documentos bancarios ligando a la petrolera PDVSA con paraísos fiscales, con un montante detrás de 4.500 millones de dólares. Ése era el bárbaro precio del desfalco. De uno de ellos. Igualmente, en Suiza apareció el rastro de los estratosféricos beneficios que aporta al sátrapa Nicolás la extracción ilegal de oro y su posterior contrabando. En su día, incluso se interceptó un avión privado que había salido del país caribeño y hecho escala en las Islas Caimán.

La Corte Penal Internacional es un tribunal permanente cuya misión es juzgar a personas acusadas de cometer los crímenes más horribles, asociados especialmente a la violencia física, como las guerras, el genocidio y otro tipo de agresiones. Maduro ha continuado e incluso endurecido la línea radicalmente violenta y delictiva, en el ejercicio del poder, para violar por sistema los derechos y libertades más fundamentales, sin reparar en los más facinerosos medios.

Pero junto a la represión endemoniada y fascista de la inocente población (especialmente de quienes encabezan o se integran en la disidencia), en modo alguno hay que minusvalorar el mecanismo diabólico mediante el cual la dictadura y sus lacayos han matado de hambre a los ciudadanos mientras expoliaban por la fuerza sus riquezas.

No a la altura, sino superando ya con creces las vergüenzas y los expedientes negros y sanguinarios del castrismo en Cuba, la tiranía venezolana debería, en un mundo que promoviese la Paz y la Justicia, pasar por el banquillo. Inmediatamente. Su impunidad es un fracaso, rotundo y sin paliativos, del conjunto de la comunidad internacional; y de España, por razones obvias y especiales que, de manera acentuada, deberían abochornarnos.

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