jueves 23/9/21
Y 3 años de pena de cárcel para la madre del niño

Pena de 23 años de cárcel por darle una paliza mortal a un bebé de veinte meses en mayo de 2016

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de 23 años de prisión impuesta a un hombre por matar en mayo de 2016 en Madrid a un bebé de veinte meses, que falleció a causa de las lesiones que le produjo al darle una paliza y ha rebajado de 15 a 3 la pena de cárcel para la madre del niño

Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla.
Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla.

En una sentencia el alto tribunal confirma la pena para el hombre por un delito de asesinato y rebaja la de la madre del menor al condenarla por un delito de homicidio por imprudencia grave al haberse acreditado que omitió su obligación de prestar la atención debida a su hijo permitiendo que sus lesiones siguieran su evolución natural hasta provocar su muerte.

En cambio la absuelve del delito de asesinato que apreció el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), al estimar que no se ha probado que fuese consciente del peligro para la vida que se derivaba del estado del menor.

Tras un juicio con jurado la Audiencia Provincial de Madrid condenó inicialmente a 23 años de prisión a la pareja por el delito de asesinato pero posteriormente el TSJM rebajó a 15 años la pena de cárcel a la mujer y mantuvo la pena impuesta al hombre.

Ahora el Tribunal Supremo estima de forma parcial el recurso de la mujer y le impone tres años de prisión al considerar probado que el niño resultó herido por los golpes que le propinó el condenado y que la madre no actuó tras haberse producido estos y no le procuró la debida atención médica, tardando un tiempo vital en llevarlo al hospital.

La Sala explica que la sentencia recurrida declaró acreditado que la mujer era consciente del peligro para la vida del menor.

Añade que para ello se basó en las lesiones que presentaba, muchas visibles; en el cuadro clínico, con fuertes dolores derivados de las fracturas y una peritonitis; al estado en el que el menor se encontraba cuando ingresó en el hospital y a la probabilidad de que todo tuviera su origen en el maltrato al que ese mismo día, el 10 de mayo de 2016, el acusado había sometido al niño.

Sin embargo, según el Supremo no se valora ninguna prueba que acredite que el estado del menor, antes de que la mujer decidiera llevarlo al hospital, presentaba ya tales características y que no era posible ignorar el peligro para la vida.

Añade que en los hechos probados no se describe la evolución ordinaria de este tipo de lesiones para determinar si antes de ser trasladado al hospital el menor necesariamente tenía que presentar un aspecto que para cualquiera pusiese de relieve la existencia de un serio peligro para su vida.

No obstante, el Supremo explica que su estado exigía una atención y de haber actuado con la diligencia exigible la madre hubiera llevado antes al menor al hospital Gómez Ulla de Madrid, donde falleció.

Comentarios