La mosca

Más cojonera que nunca, se acabó lo de ser sólo el logo de las cadenas, de aguantar lo que me pongan sin rechistar

La concursante libidinosa de Supervivientes

Alba Carrillo, en una sesión de fotos.
Alba Carrillo, en una sesión de fotos.
La concursante libidinosa de Supervivientes

Habemus coitus. Poco le falta a Telecinco para promocionar con esta frase la nueva edición de Supervivientes. La líbido subida que dice tener Alba Carrillo amenaza con que, a falta de edredones, habrá 'palmeroning' en la isla, y con ello las audiencias no tendrán la misma línea decreciente de Gran Hermano VIP. Que sea o no interruptus dependerá de los hombres que se encuentre, y la forma en la que éstos estén, sobre todo si llevan tiempo sin comer. 

Y es que ella lo ha dejado claro este fin de semana en el Deluxe, “la líbido la tengo bien, de 0 a 10 tengo un 12”, vamos, que está más caliente que el palo de un churrero. La chica no se atrevió por tanto en ningún momento a descartar tener relaciones sexuales durante el programa, "no voy a decir de ese agua no beberé”. Y mucho menos de cualquier botijo que pueda encontrarse en ese lugar tan inhóspito. 

A la ex de Feli, la que se quejaba de que el tenista practicaba mucho menos sexo del que a ella le hubiera gustado (llegó a preguntarle si era gay porque "no era muy fogoso"), parece que no le amedrenta en este sentido ni la presencia de su madre en el reality, quizás porque, a diferencia de Maite Galdeano con su hija Sofía en Gran Hermano 16, aquella no va con ninguna pretensión de fastidiarle ningún ligue o 'polvo' que se la pueda poner a tiro.

A falta de que Leticia Sabater se ponga a cantar 'El Pepinazo' en pelota picada en plena playa, provocando que cualquiera, que haya estado expuesto a una dosis excesiva de sol o esté deshidratado, le de por saltar encima de ella (en condiciones normales sólo Bigote Arrocet, que se atreve con todo, podría hacerlo), parece que el calificativo de la 'libidinosa' de la misma se lo va a llevar de calle la expresentadora de Hable con ellas, que parece que va más dispuesta a hablar con ellos en Honduras.

Lo que no tiene tan claro es que sus nervios la jueguen una mala pasada en el reality, ya que también ha confesado que “me cuesta callarme”, lo que podría llevarla a tener enfrentamientos con sus compañeros. Y aunque precise que “no tengo miedo a mostrar nada”, lo que sí le produce miedo es que la isla, como si de una película de terror se tratara, pudiera llegar a provocar el mayor de sus miedos, "podría desquiciarme". Vamos, la chica reúne todas las condiciones para ser la concursante 'diez': No tiene miedo a mostrarlo todo, está dispuesta a mantener sexo sin tapujos y encima puede discutir y enzarzarse con cualquiera. Ni Aída Nízar sin bragas, como le gustaba ir a la vallisoletana por la casa de Gran Hermano VIP, podría superarla. 

De momento, lo que tendrá que demostrar es que ella no es "una pija consentida", y que ni ella ni su madre son "unas lagartijas", como dice Sofía Suescun (esto último no se sabe si es por ser 'arrastradas' o unas 'lagartas', que no sé qué es peor). Para la ganadora de Gran Hermano 16, 'la Carrillo', como ella, tan fina, le llama, "es la típica que busca un hombre que la mantenga de por vida". Habría que decirle a la pamplonica que si fuera sólo eso no hubiera soltado al tenista ni aunque no le hubiera metido un 'ace'  o un 'smash' en la cama durante toda su vida. Sofía se ha ganado que la tengan de reserva en Supervivientes y que la manden para allá en cuanto alguien se de de baja. Sería curioso ver si, cara a cara, le dice también esas cosas a Alba, o si en vez de eso no termina haciendo el amor con ella en la playa. Eso sí que sería de romper los audímetros.