viernes 10.07.2020
SE REFUERZA LA POSICIÓN DE EL ASSAD

La elección de Trump alienta la ofensiva final de Rusia en Alepo

Tras una conversación telefónica entre Trump y Putin, Rusia comienza la ofensiva final en Alepo. La elección de Trump supone una mala noticia para los llamados Rebeldes moderados, antes apoyados por Clinton

Imagenes de yihadistas en Alepo.
Imagenes de yihadistas en Alepo.

Un día después de la conversación telefónica entre Trump y Putin, el Ejercito Ruso ha iniciado una nueva ofensiva sobre las posiciones que rebeldes, llamados moderados, e ISIS mantienen en las provincias de Alepo e Idlib.

El ataque, que se está llevando a cabo desde las aguas del Mediterráneo oriental, fue anunciado por el ministro de defensa ruso, Sergei Shoigu. El ministro aseguró que los aviones de combate rusos atacarán depósitos de munición, campos de entrenamiento y fábricas de armamento en la provincia de Idlib y en Homs. Parece la ofensiva final que creará un nuevo equilibrio en la zona, sobre la base del Gobierno del Presidente al-Ásad, lo que enterrará definitivamente la  estrategia norteamericana seguida, hasta ahora, en la zona.

Más allá del ISIS

Quizá debamos ver más allá del ISIS. La batalla más decisiva de la guerra de Siria, la batalla de Alepo, lleva varias semanas condicionada por las elecciones presidenciales de EE.UU. 

Para ser objetivos, habría que aclarar que en Siria se están librando varias guerras a la vez: una guerra entre el Gobierno y los opositores a Assad, cada vez más dominados por diferentes versiones de Al-Qaeda; otra, entre el Estado Islámico (ISIS) y el Gobierno y, por último, la que libra el pueblo Kurdo, en diferentes organizaciones, por conseguir un estado propio o, al menos, una autonomía frente al gobierno, Al-Qaeda, el ISIS y el poderoso vecino turco.

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Dentro de este caótico conflicto, EEUU ha estado apoyando tanto a la oposición jihadista, a la que llaman "moderada", como al propio ISIS, si bien indirectamente. De los primeros se encargaban las fuerzas especiales y de los segundos la CIA según algunas fuentes. A todos los actores se ha sumado recientemente la ofensiva del Free Sirian Army; ofensiva que ha supuesto un conflicto entre el Pentagono y la CIA, con una tremenda sensación de desconcierto por parte del Departamento de Estado.

El Free Sirian Army es una iniciativa turca, puesta en marcha tras la autonomía que Turquía ha ganado, después del golpe de estado fallido contra Erdogan. Seleccionados por Turquía, estos combatientes tienen por objetivo, no tanto el ISIS, como tomar posiciones en el norte para evitar la unidad de un territorio administrado por los Kurdos. En estos días se anuncia la previsible toma de la ciudad de Al Bab.

Estrategia en Alepo y Siria

La política de Donald Trump sobre la guerra en Siria ha sido hasta hoy clara: dejar de apoyar a Al-Qaeda y los rebeldes "moderados" en su intento de derrocar al gobierno del Assad y centrarse en la lucha contra el ISIS.

Durante las últimas semanas, la aviación rusa había dejado de bombardear los barrios del este de Alepo ocupados por los rebeldes (denominada oposición “moderada”) y cercados por el Ejército Arabe Sirio de Assad y sus aliados. Al mismo tiempo, han declarado una tregua unilateral y ofrecido una amnistía a quienes dejaran las armas. El objetivo era claro: desactivar la tremenda campaña mediática de apoyo a los rebeldes y mantener un perfil bajo, durante la recta final de la campaña electoral de EE.UU para no favorecer a Hillary Clinton.

Los rebeldes, por su parte, han impedido la salida de ciudadanos de los barrios cercados y han lanzado una gran ofensiva para intentar romper el cerco desde el Oeste de Siria. Aparte de los posibles éxitos militares que pudiesen conseguir, el objetivo político era levantar la moral de los rebeldes sitiados para que resistiesen hasta la posible victoria de Hillary Clinton, lo que les garantizaría la continuidad del apoyo de EE.UU.

La victoria de Donald Trump ya se ha empezado a notar. La furiosa campaña mediática contra Rusia se ha suavizado, los rebeldes que intentaban romper el cerco de Alepo desde el oeste están perdiendo terreno y moral y la Flota Rusa se ha unido a la  aviación en apoyo del Ejército Árabe Sirio y el Gobierno había dado un plazo de 24 horas a los rebeldes cercados para rendirse.

El anuncio del Ministro de Defensa de Rusia ha sido seguido por una contundente operación militar. Las fuerzas de Pro-Assad han lanzado un bombardeo aéreo feroz en las áreas controladas por los rebeldes de Aleppo oriental, después de varias semanas de calma relativa.

Una victoria militar total de Bashar al-Assad en lugar de un acuerdo de paz negociado dejará a Siria y a Europa expuestas al resurgimiento del terrorismo suní, como en Irak, ha advertido el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura.

Al tiempo que Rusia lanzaba una importantísima operación que incluía, según el ministro ruso de Defensa, Sergei Shoigu, nuevos ataques con misiles contra los militantes del Estado islámico en Siria, usando misiles de crucero y bombardeos, volando desde el buque 'Almirante Kuznetsov', que viajó desde Rusia a Siria el mes pasado.

Parece la ofensiva final contra contra los rebeldes próximos a Al-Qaeda en Alepo y otras zonas. Igualmente se está produciendo ya, en estos momentos, una "carrera" por arrebatar territorios al ISIS de forma paralela a la ofensiva en Irak para arrebatarles la importante ciudad de Mosul. En Siria "compiten" las diferentes facciones Kurdas, los Islamistas apoyados directamente por Turquía y el Ejército Árabe Sirio, con sus aliados rusos, iraníes, libaneses y palestinos.

Esta ofensiva contra rebeldes e ISIS concuerda con la política de Trump. El ISIS es el enemigo y hay que acabar con él. Es de esperar que dejen de producirse ataques de la aviación de EEUU contra las tropas sirias que luchan contra el ISIS, aunque se justificaban como "errores". Esta presión debería permitir acabar con el poder militar del ISIS en poco tiempo, de modo que Trump podría conseguir una cierta estabilización de Irak y el regreso de las tropas americanas. Un gran triunfo político. Rusia será un aliado contra el enemigo común y tendrá vía libre para ayudar al Gobierno Sirio a terminar la guerra y estabilizar el país. De paso conseguirá ampliar su base naval en Tartus y una base aérea permanente.

La energía sigue en el centro

Sin embargo, la victoria o la derrota en esta guerra la marcará el control de las fuentes de energía. Arabia Saudí y Qatar tendrán que enterrar el proyecto del gaseoducto a través de Siria y, en cambio, será Rusia quien construya un gaseoducto a través de Turquía, y poder sortear a la hostil Ucrania; los iraníes podrán disponer de otro, a través de Irak y Siria. A cambio, Turquía conseguirá que no se forme un estado kurdo en sus fronteras y quizás algún tipo de control sobre el norte de Siria. Por algún motivo, en Oriente Medio siempre acaban perdiendo los kurdos, gane quien gane.

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No parece claro que Trump pueda conformarse con un empate tirando a derrota en Siria, pero será fácil apuntarse a la victoria contra el ISIS. La clave está en terminar con la guerra económica del petróleo barato que llevan a cabo EEUU y Arabia Saudí para intentar "arruinar" a Rusia e Irán. Si Trump consigue un armisticio y sube el petróleo, los ciudadanos pagaremos más cara la gasolina, pero la industria americana del petróleo de esquisto volverá a dar beneficios. Quizás esa sea la clave de la política de Trump para Oriente Medio y no sólo el famoso "aislacionismo" histórico de los republicanos. Mientras tanto, la guerra sigue muriendo gente cada día en Siria y en Irak.

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