domingo 5/12/21

El Ejército toma Urumqi para frenar la violencia étnica y el presidente chino abandona el G-8

Tres días después de los peores disturbios vividos entre musulmanes uigures y chinos de la etnia han en Urumqi (Xinjiang), que han causado al menos 156 muertos, los medios de comunicación oficiales han dejado de informar de la crisis, a pesar de que los periodistas extranjeros desplazados a la zona del conflicto aseguran que los enfrentamientos continúan y que la situación es "tensa", con la población armada y el Ejército patrullando desde el toque de queda decretado para la noche del martes. La inestabilidad de la situación ha provocado que el presidente chino, Hu Jintao, regresara a Pekín desde Florencia para hacer frente a la crisis, por lo que no participará en el G8 que comienza este miércoles en la ciudad italiana de L'Aquila.

Del mismo modo, los informativos de la CCTV no ofrecen imágenes de las calles de Urumqi, capital provincial y sede de los disturbios entre uigures y chinos han, que han causado ya 156 muertos oficiales, aunque se sospecha que la cifra real es mucho mayor. Este "apagón informativo oficial" coincide con los problemas de acceso a teléfono e internet en Xinjiang, que dificulta la comunicación con la zona.

Además, también se ha extendido la censura de nuevas páginas web en toda China, que ahora impide el acceso a redes sociales tan populares como Facebook o Twitter y a muchos servidores de blogs. La iniciativa, que el Gobierno chino justificó con supuestas pruebas de que las manifestaciones uigures se estaban organizando a través de la red, podría ser una forma de que Pekín evite la publicación de vídeos, fotos y comentarios de los primeros enfrentamientos, subidos a la red por los propios habitantes de Urumqi.

El Gobierno comunista chino condenó la violencia desencadenada en la zona y afirmó que las manifestaciones uigures que terminaron en linchamiento masivo fueron "crímenes malvados y despreciables".

El presidente abandona el G-8

De hecho, la gravedad de la situación obligó al presidente Hu Jintao a volver de Italia en plena reunión del G8. De momento, ninguno de los nueve miembros del Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista de China (PCCh) -el órgano más poderoso de China y que incluye a Hu Jintao y al primer ministro, Wen Jiabao- ha comentado los disturbios étnicos de Xinjiang.

Hu Jintao llegó en visita oficial el pasado 6 de julio a Italia y fue recibido por el presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, horas después de que estallaran las protestas sociales en la provincia occidental china de Xinjiang. El presidente chino tenía previsto asistir a la cumbre del G8 y después viajar a Portugal los días 10 y 11 de julio, una visita que también ha sido cancelada, agregan.

Toque de queda

Sin embargo, las noticias llegadas ayer de China no eran tranquilizadoras para el presidente del gigante asiático quien al final no se ha decidido a participar en la cumbre del G8. Los chinos de la etnia salieron a la calle en la capital de Xingiang, Urumqi, a la caza de los uigures musulmanes, a quienes acusan de haber cometido una masacre durante las protestas del domingo pasado, donde hubo 156 muertos y más de mil heridos, en la peor revuelta que vive China en los últimos veinte años.

Durante las 11 horas de prohibición de civiles en las calles (de 21.00 a 8.00), se pudo escuchar a las patrullas en formación, corriendo y cantando marchas militares. Helicópteros del Ejército de Liberación Popular chino (ELP) sobrevuelan la ciudad asolada por las protestas, que el martes provocaron graves destrozos en el barrio uigur, arrasado por masas enfurecidas de chinos han.

Los negocios de ese barrio, en el centro de la ciudad, amanecieron este miércoles con cristales rotos, instalaciones destrozadas, y sus habitantes uigures dominados por el pánico, aunque algunos de ellos hoy se han atrevido a salir a la calle y hablar con los periodistas. "Los disturbios del domingo estaban orquestados", aseguró a Efe uno de los vecinos uigures del barrio, quien declaró que esta etnia siempre ha vivido "pacíficamente" en Urumqi y "no tiene nada en contra de los chinos han".

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