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Editor: Carlos E. Rodríguez - Director: Armando Huerta
25-06-09 Nº 3.912 Año XI
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EL MANANTIAL DE LAS ESTRELLAS

Los verdaderos ricos no pagan impuestos

Pablo Sebastián

Zapatero va a subir los impuestos a los profesionales más cualificados y a las clases medias de este país, ahora, o dentro de unos meses, para así poder pagar el gigantesco déficit en el que nos ha metido, con una errática y desconcertada política económica, al tiempo que exhibe su pretendido e hipócrita discurso social. Lo último que pretende Zapatero, y que no ha sido posible por la falta de entendimiento con IU, es subir los impuestos a los profesionales y las clases medias de este país, con el argumento de que son los ricos y los que más ganan. Eso es absolutamente falso porque en España, los ricos de verdad o no pagan los impuestos, o están camuflados detrás de paraísos fiscales, de empresas y sociedades de corte instrumental donde camuflan todos sus gastos privados y de lujo, y que son la verdadera válvula de escape de los poderosos de nuestro país, y el sencillo truco del camuflaje al que ninguna Administración se ha atrevido a meter mano.

Mientras el impuesto de sociedades no esté homologado al tope máximo del IRPF, todo lo demás será una impostura, salvo que Hacienda abra un capítulo contra las sociedades instrumentales y todas aquellas empresas en las que, por vía de beneficios o de gastos privados, se camufla el verdadero capital, los ingresos y los gastos suntuosos de las grandes fortunas de este país.

Unos gastos, privados y familiares y no empresariales que son deducidos de los beneficios de las empresas y, en definitiva, hurtados a la Hacienda pública por miles y miles de millones de euros, y convertidos en cobros camuflados en especies a los que nadie se atreve a meter mano, ni bajo gobiernos del PSOE ni bajo los gobiernos del PP.

Una oleada de inspecciones empresariales y societarias de toda clase de ingresos, beneficios y gastos disfrazados de viviendas, edificios, obras de arte, automóviles, residencias de ocio, etcétera, que hoy día son aplicados a sociedades tapaderas, o a empresas generales o familiares pondría encima de la mesa del Estado varios billones de euros, porque ahí sí está el enorme y el verdadero fraude fiscal.

Pero lo cómodo para el Gobierno es el marcaje, el control y el ordeño de los asalariados, las clases medias y los profesionales, que son los que de verdad pagan los impuestos en España. Mientras que los ricos, desde su poderío económico y desde su potencial jurídico de expertos fiscales y de gestión camuflada, salvan miles de millones de euros que deberían pertenecer a las arcas del Estado con el abuso de sus posiciones de privilegio e ingeniería societaria y financiera. Lo que es más grave: los profesionales a fin de cuentas son los que están pagando los gastos suntuosos de los ricos, además de los propios del Estado al que los ricos no contribuyen o, en muchos de los casos, lo hacen en proporción muy inferior a lo que deberían y pueden.

Naturalmente, la reforma a fondo de la ley de sociedades para luchar contra el fraude societario y las pantallas interpuestas es algo a lo que nunca se ha atrevido ningún Gobierno español. A lo que sí están dispuestos todos, del PP o del PSOE, es a acosar a los asalariados, autónomos y profesionales, que son los paganos y a los que ahora Zapatero pretende darles una vuelta de tuerca. Lo que obligará a más de uno a renunciar a parte de su trabajo, o a entrar en el circuito del truco de las sociedades interpuestas, porque lo que nadie puede consentir es que la mitad de su esfuerzo cotidiano sea para las insaciables arcas del Estado y el demencial derroche de la Autonomías. Y todo ello mientras las empresas, sociedades interpuestas y los ricos, ricos de verdad, se escapan por la vía de beneficios e impuestos de sociedades (cuando no por los paraísos fiscales).

Y desde luego que se cuide Zapatero de subir los impuestos a profesionales y asalariados, porque ése sí será el primer paso para su final. Porque en este país la gran mayoría de los trabajadores no son los descamisados, a los que se suele dirigir este presidente cuando exhibe su discurso social. En España son las clases medias las que deciden las elecciones, las mejor informadas y las que nunca aceptarán que recaigan sobre ellos los efectos de la crisis, en un tiempo en el que además el Gobierno, presuntamente de izquierdas, está dedicado a salvar a los banqueros y a las multinacionales en apuros a base de dinero público, del que sale de los bolsillos de esas clases medias a las que ahora se quiere exprimir hasta límites inaceptables, lo que no lo van a soportar ni a consentir.

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