Presidente Consejo Editorial: Germán Yanke
Editor: Carlos E. Rodríguez - Director: Armando Huerta
08/06/2009
Compartir este articulo: Google Marcadores DELICIOUS MENEAME DIGG Agregar esta página a Mister Wong TECHNORATI BLINK WIKIO
Envia este articulo para un amigoImprimir página
EL PEZ GRANDE

La victoria de Zapatero

Manuel Martín Ferrand

"La Historia demuestra que la suerte

del vencedor está siempre

unida a la suerte del vencido"

(George Clemenceau)

Quisiera ser más claro y preciso, menos confuso, novicio y balbuciente, que María Teresa Fernández de la Vega a la hora de informarnos sobre el resultado de las elecciones al Parlamento Europeo. Es decir, pretendo poder ser entendido. Es evidente que el PP, tanto en votos como en escaños, fue el partido victorioso en los comicios para el Parlamento más poblado del mundo. El título que encabeza estas líneas es una paradoja que, sin negar la evidencia, es síntesis del análisis que pretendo someter a la consideración de quienes han querido entender estas elecciones como unas "primarias" de las legislativas del 2012.

El PP, después de una doble campaña electoral -la de Mariano Rajoy y la de Jaime Mayor Oreja-, ha merecido 23 escaños de los 736 que conformarán el Parlamento de la Unión Europea. El PSOE, a pesar del desmelenamiento de su campaña y del matonismo de su cabeza de lista, Juan Fernando López Aguilar, deberá conformarse con 21, a casi medio millón de votos de distancia con el ganador.

El resultado del PP es concordante con las corrientes dominantes en el Viejo Continente. El centro-derecha es, rotundamente, el ganador de las elecciones en la suma de los 27 Estados que la integran, mientras que la socialdemocracia va perdiendo, con velocidad vertiginosa, presencia e influencia. Tanto es así, que de todos los países significativos de la UE España es el que presenta un mejor resultado socialista.

Aun así, en el caso español, no carece de sentido hablar de una "victoria de Zapatero". Si después de una legislatura mediocre y parca en resultados reales, no populistas, y tras haberse enfrentado tarde y mal a la crisis global, con el paro más alto de todos los de Europa y un endeudamiento temerario, presentándose ante la nación con una compañía tan paupérrima como la que evidencian la mayoría de los miembros y miembras de su Gobierno, el PSOE sólo se distancia del PP en menos de medio millón de votos, con una participación inferior a la mitad del censo, no sería justo hablar de "derrota".

Por otra parte, la victoria -cierta- de Rajoy anula, o por lo menos acalla, el ruido de contestación que se viene escuchando en el seno de su partido. Como bien enseñaba Baltasar Gracián, "el que vence no necesita dar satisfacciones". Y menos a los próximos. Los resultados que tenemos a la vista son, siempre dentro de lo que cabe en un partido atomizado e ideológicamente confuso, una inyección de fortaleza para su líder que, cuando menos, aplaza la ambición de quienes, de una forma más o menos confesa, aspiraban a sustituirle.

Esperanza Aguirre, hace sólo un par de días, cifraba la "distancia mínima" que el PP debiera sacarle al PSOE en diez puntos. No han pasado de 3 y eso, que no es suficiente para abordar el relevo del líder, sí lo es para darle a Zapatero una gran tregua. Si unas circunstancias tan negativas como las presentes no han bastado para barrer, casi literalmente, al vallisoletano de León, ¿cuánto puede crecer Rajoy en los tres años teóricos que nos separan de las próximas legislativas.

No me atrevo a calificarla de pírrica, pero la victoria de Rajoy es insuficiente para inquietar a Zapatero. Si, por lo que llevamos visto en el último quinquenio, el objetivo máximo del líder socialista reside en su propia perpetuación en el poder, sin importarle los métodos ni los resultados, la situación se le vuelve propicia.

Difícilmente Rajoy encontrará una circunstancia mejor que la presente para vencer a Zapatero; pero, con sólo esa distancia -y su posicionamiento en Cataluña y Andalucía, los dos grandes viveros electorales-, en el supuesto de volver a conseguir mayoría, ¿será absoluta? No lo parece en función de la escasa facilidad del PP para hacer amigos y, si no es absoluta, no será suficiente para conseguir que Zapatero salga de la Moncloa. ¿Se entiende lo de "la victoria de Zapatero"?

Al presidente del Gobierno, vistos los nombres que ha seleccionado para conformar la lista socialista que encabeza López Aguilar, le importan muy poco Europa, su Parlamento y quienes allí se sienten. Ha salvado a Rajoy y ésa es, salvo grandes sorpresas, su garantía de continuidad.

Últimos artículos de Martín Ferrand

Contacto y direcciones de La Estrella Digital. Todos los derechos reservados ©2010