sábado 23/10/21

La Unión Europea después de Trump

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La opinión publicada tras la toma de posesión del Presidente Biden, es que las relaciones trasatlánticas entre los aliados europeos y los Estados Unidos van a retornar a la situación de los viejos tiempos. Durante la Era Trump, dichas relaciones aceleraron el deterioro que se había iniciado durante la Posguerra Fría.

En esas condiciones, los europeos consideraron que deberían adoptar una actitud más distante de “amigo americano” y, como expresó la canciller alemana Angela Merkel, “Europa debe tomar las riendas de su destino". 

La cuestión que se presentaba era cómo debía concebirse “Europa” y lograrse el resultado deseado, aspecto este que, paradójicamente, también pasaba por construir otra UE.

Como en otras ocasiones, se entró en la dinámica de los “eslóganes” como sillares básicos de la política internacional, en este caso: “autonomía estratégica” y “soberanía europea”. Ambos hacen referencia a conceptos vagos que a veces se emplean indistintamente para referirse a los mismos constructos.

El concepto de “autonomía estratégica” surgió en respuesta a la incertidumbre creada por la política de Trump sobre el tradicional apoyo americano a la seguridad de Europa, principalmente en lo referente a la defensa y en la colaboración con la OTAN.

 Parece expresar la idea de que Europa debe convertirse en un actor estratégico, algo paradójico teniendo en cuenta que algunos de sus componentes lo son. Lo emplea con frecuencia el Presidente Macron como un interés nacional francés.

La idea de la “soberanía” europea fue la respuesta a los aranceles sobre las importaciones de aluminio y acero impuestos por la administración Trump a la UE y China, y el impacto económico sobre Europa de las nuevas sanciones impuestas a Irán en 2018, situación que calificó el exPrimer Ministro sueco Carl Bildt como una agresión a la “soberanía europea”, manera de expresar el deseo de autonomía económica.

La UE es un “actor” mucho más débil en política de seguridad que en política económica, lo que convierte la “autonomía estratégica” en una meta mucho menos realista. 

Mientras tanto, la elección de Joe Biden como Presidente parece apuntar a la potenciación de la OTAN al aclarar la incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos. Alemania apoya la colaboración de los europeos, con lo que deja devaluada la “autonomía estratégica”.

Pero mientras continúa la dependencia de los Estados Unidos para su seguridad, la UE quiere mantener “soberanía” en áreas como el comercio, la inversión, la energía y la tecnología. ¿Estados Unidos lo posibilitará? Si coincide con sus intereses así será.  

En la Competición entre Grandes Potencias, China se ha constituido como el factor de más incidencia en la relación trasatlántica. Con la elección de Biden, se configura un nuevo enfoque transatlántico hacia China.

 Pero la tarea no será fácil ya que la UE, liderada por Merkel, ha seguido adelante con su Acuerdo Integral de Inversión (CAI) con China, incluso después de que el nuevo Asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, anunciase "consultas inmediatas con nuestros socios europeos referentes a las preocupaciones comunes sobre las prácticas económicas de China".

La prisa de algunos socios europeos para acordar el CAI no ha sentado bien a algunos miembros del equipo de Biden, pero la reacción en la UE fue que no tenían que pedir permiso a los Estados Unidos para firmar un acuerdo de inversión con China; en otras palabras, una afirmación clara de soberanía económica.

Rusia también es otro factor importante en la relación atlántica. La tendencia en la administración Biden es trabajar en estrecha colaboración con Alemania y, sobre todo, con Merkel, quien es considerada como el actor europeo clave en la respuesta coordinada a la crisis de Ucrania, durante la administración Obama.

Pero Alemania sigue adelante con el gasoducto Nord Stream 2, al que los miembros más atlantistas de la administración Biden se oponen firmemente. 

El pasado jueves, el nuevo Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Sullivan, se puso en contacto con sus homólogos de Francia, Alemania, el Reino Unido y Japón, según el comunicado de la portavoz del Consejo de Seguridad Nacional publicado el viernes.

Se trataron temas relacionados con China, Irán, Rusia, Corea del Norte y de la pandemia del COVID-19, subrayándose la "intención del presidente Joe Biden de fortalecer la alianza transatlántica" con los aliados europeos.

A la vista de los interlocutores de Sullivan, el contexto de actuación estadounidense tiene como interlocutores a potencias medias e, inicialmente, no ha considerado como tal a la UE. La pregunta es: será la UE un actor estratégico o lo serán algunos de sus miembros.

PD. España no está ni estará.

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