viernes, julio 19, 2024
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Carmena enfada al párroco de Carabanchel con su idea de cementerio musulmán

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La propuesta de Manuela de Carmena de prestar 9.500 metros cuadrados del Cementerio Sur de Caranbanchel, el segundo más grande de la capital con más de 70 hectáreas, a entierros musulmanes no ha sentado bien a su párroco, el padre Eduardo, ni a la comunidad católica. Eduardo, de nacionalidad francesa, considera que la medida puede crear confrontaciones y choques entre cristianos y musulmanes, cuyo credo define como una religión «poco tolerante». El encargado de dar el último adiós a sus fieles deja clara su postura respecto a la posibilidad de que se produzcan entierros no católicos en 'su' territorio. «Si de verdad quieren proporcionar un sitio para los musulmanes, hay muchos sitios fuera de aquí. Este cementerio es para católicos», explica.

La controversia se disparó el pasado 15 de marzo, cuando un periódico nacional se hizo eco de una supuesta medida del gobierno de Manuela Carmena. El Consistorio habría planeado prestar 9.500 metros cuadrados del Cementerio de Caranbanchel Alto a la comunidad musulmana para que pudiera realizar allí los entierros de sus fallecidos bajo sus ritos y creencias. Hasta finales de año, la concesión del camposanto está asignada a la empresa Funespaña, que dice «no saber nada» del asunto. Sería a comienzos de 2017, cuando el terreno vuelva a ser propiedad del Ayuntamiento, el momento elegido para llevar a cabo el préstamo del terreno.

La empresa encargada de la explotación del cementerio no es la única que desconocía el proyecto de Ahora Madrid. El padre Eduardo, encargado de la capilla del cementerio, explica que se enteró por la prensa. «Cuando leí el artículo, no me lo creía. Hasta el momento, a mí no me han comunicado nada, pero parece que algo está a punto de suceder», afirma.

El párroco no esconde su descontento con una decisión que, bajo su punto de vista, podría acarrear multitud de problemas. «No sé si el que ha tomado la decisión ha pensado en el futuro porque los musulmanes son poco tolerantes y no sé si aguantarían la convivencia con nosotros. Además, los católicos saben que este sitio es suyo», explica el cura. También acusa a los musulmanes de tener una cierta fijación por convertir a los cristianos a su religión: «Nos ven como los no creyentes, por lo que intentan convertirnos casi por imposición».

Juntos, pero no revueltos

Por el momento, la propuesta no es más que eso, una propuesta. Por si acaso, el padre Eduardo ya ha pensado en una solución si al final Manuela Carmena logra su objetivo de celebrar entierros musulmanes en territorio católico. «Habría que delimitar la zona para que ninguna de las religiones se cruzara. Yo propondría construir una entrada única y exclusiva para los musulmanes. Mejor evitar confrontaciones», argumenta.

Una de las razones que el párroco del Cementerio de Carabanchel Alto esgrime para separar a católicos y musulmanes es el miedo surgido por la amenaza yihadista. «Hay mucha gente que viene a diario a rezar por sus seres, honrarles con flores… y podrían asustarse ante la presencia de musulmanes. Lo cierto es que hoy en día realizan cualquier cosa en nombre de su dios, y ésto aterra», argumenta.

Respecto a una posible desacralización del eventual terreno destinado a los musulmanes, el padre Eduardo no se muestra tan tajante como con su simple presencia en un territorio católico. «La tierra, a pesar de estar bendecida, no es tan sagrada como pudiera ser una iglesia o una capilla. No habría que realizar ningún de rito para poder realizar otro tipo de entierro o ceremonia», espeta.

El padre José Ramón, Vicario de la zona sexta y responsable por lo tanto de la zona de Carabanchel, desconoce por completo el asunto. Es más, dice que ni siquiera ha leído la noticia en la prensa. «A nosotros el equipo de gobierno actual no nos ha comentado nada», explica.

Condiciones insalubres

Las posibles confrontaciones religiosas no serán el único escollo a salvar en el proyecto de Manuela Carmena por entregar un territorio santo a la comunidad musulmana. El decreto 124/1997, de octubre, que aprobó el Reglamento de Sanidad Mortuoria, prohíbe cualquier enterramiento sin féretro y sin unas características homologadas. En el caso de los sepelios musulmanes, el cuerpo es enterrado en contacto directo con la tierra o en algunos casos envueltos en una sábana blanca. La ley española prohíbe esta práctica para evitar contaminaciones de acuíferos o epidemias. Las condiciones para los enterramientos, traslados de cadáveres o cremaciones son muy rigurosas y estrictas.

Por este motivo, Ahora Madrid necesitará la aprobación de la Comunidad de Madrid y de su Consejería de Sanidad para poder otorgar finalmente parte del Cementerio a los casi 200.000 musulmanes que viven en la capital. La empresa se presenta complicada porque no todas las comunidades autónomas se atreven a modificar unilateralmente una legislación nacional. Andalucía es una de las que si ha cambiado sus ordenanzas municipales para permitir este tipo de sepellos en sus suelos. De hecho, es la única comunidad que práctica entierros bajo una ceremonia estrictamente musulmana en ocho de sus cementerios.

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