sábado, diciembre 3, 2022

Humillados en Chipre

Ni el ministro de finanzas chipriota ni el presidente del Gobierno, quién sabe si inspirados por Oriol Pujol, Ana Mato u Óscar López, han dimitido después del rechazo del parlamento al plan de la troika. Tampoco en los despachos de los lumbreras de las finanzas comunitarias o del FMI, señora Lagarde por delante, han mostrado el más mínimo interés en manifestarse conscientes del desaguisado que han organizado y del penoso espectáculo al que asistimos, por entregas.

El parlamento de Chipre ha ejercido un acto de soberanía y ha dado una lección de inteligencia política

No sólo el parlamento de Chipre ha ejercido un acto de soberanía sino que, al igual que lo hiciera Islandia en su día, ha dado una lección de inteligencia política frente a una colección de personajes que, tal y como se ha visto en las autocorrecciones sobre porcentajes y cantidades a penalizar con el robo institucional, apenas si son conscientes del daño que están haciendo a las personas, a las empresas productivas, al futuro de los países de la Unión y a la mismísima Unión Europea, una realidad amarga en la agenda de las personas hastiadas.

Si Europa quiere existir como proyecto común, menos patriotismo de verborrea y menos desconsideración a los ciudadanos. Menos desprecio por las personas y menos aprecio por los capitales. Europa está a tiempo de una respuesta distinta. En Chipre se ha hundido este infumable modelo de gestión de la ‘crisis’, un concepto que comienza a ser sospechoso, y se ha puesto
en evidencia que su incapacidad e inutilidad afecta a intereses de mayor envergadura.

Ahora han empujado a la pequeña isla, que se asienta sobre un impresionante yacimiento de gas, a los brazos de Moscú. Parece un chiste de la guerra fría. Se van con la el revés en la cara: los parlamentarios han votado que no se robe a nadie, que ese no es el camino. Que una cosa son los impuestos progresivos y otra cosa es entrar en un banco con una pistola alemana. Así no.

¿Por qué? Porque no hay que engañarse, por cada euro facturado a las cuentas más prósperas antes o después saquearán los bolsillos de los que menos tienen a manos llenas. La Unión Europea comienza a ser una verdadera pesadilla de incompetencia y sumisión que daña. Y un mal que sumado a nuestra mediocridad nacional, deja al ciudadano a merced de las oraciones o de la alquimia, según cada cual.

Rafa García-Rico – en Twitter @RafaGRico – Estrella Digital

Rafael García Rico

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