martes, diciembre 6, 2022

Harvard y la patata

Como ustedes saben, la Universidad de Harvard es una de las más prestigiosas instituciones internacionales. Ha sido escuela de importantes personalidades mundiales, entre ellos algún amigo, que espero lo siga siendo después de leer esta columna.

El tema es que yo creo que en Harvard se aburren. Solo así se entiende que hayan realizado un estudio, con gran repercusión mediática, sobre la modesta patata que ha llevado a una conclusión que  me ha dejado perplejo: la patata frita engorda.
 
Reconocerán conmigo que para este viaje no necesitaban alforjas. Todos lo sabemos y sabíamos. Lo que ocurre es que no es de gente sensible decir ciertas verdades. Es más, en estas épocas, afirmaciones de este tipo suponen condenar a un alimento.

En España hemos realizado un estudio durante esta primavera y verano bastante más riguroso. Como dicen en la tele “con personas humanas”. Se ha tratado de recluir a unos personajes en una isla desierta con absoluta carencia de víveres. El experimento incluso ha sido televisado por Tele 5, con gran éxito de audiencia.

La conclusión del citado experimento español ha sido contundente: si no comes, adelgazas. No importa lo que comas o no comas. Incluso lo han finalizado pues han debido pensar que una prolongación del mismo podía llevar a situaciones graves para la salud física de las cobayas. La salud mental no ha sido objeto de esta investigación ya que se supone estaba algo perjudicada antes de realizar el estudio. La prueba científica de este último supuesto es que accedieron libremente a participar.

Parece ser que en la Italia de Berlusconi también se realiza este tipo de experimento con idénticas conclusiones, pero ello no debe llevar a equívocos: no estamos hablando de la dieta mediterránea que últimamente está tan en boga, se trata de una especie de ayuno mediterráneo que se realiza en Honduras.

Así que en esta ocasión hemos mojado la oreja a los sesudos investigadores de Harvard los cuales, ya puestos, han perdido la ocasión de averiguar quién fue el gran hombre que introdujo o se le cayó un trozo de patata en una sartén llena de aceite caliente. Este Ferrán Adrià de la antigüedad merece el premio Nobel de las Ciencias, las Letras y si me apuran hasta de la Paz. No se trata de la variedad “chip”, bastante posterior (Siglo XIX), cuyos antecedentes se encuentran en el restaurante Saratoga de la misma Costa Este norteamericana, en la cual se sitúa la propia Universidad de Harvard. Ahí empezaron a engordar.

Por cierto, me están dando unas ganas enormes de conseguir un montón de calorías para el invierno mezclando las “chips” con una cerveza, así que voy a tener que dejarles. Hasta la semana que viene.

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Paco Fochs

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