viernes, diciembre 2, 2022

Pataplás, la lideresa

Hay que reconocer que, de no ser porque se abusa del poder, de los fondos públicos y de entidades financieras como Caja Madrid, toda las aventuras de Esperanza Aguirre para hacerse con su control y, de paso, contentar a los suyos (que son variados, pero todos contrarios a Rajoy) sería divertido. Es más, a pesar de todo eso sigue siendo divertido, me parece.

Llega la Navidad, suenan los villancicos en todo «hilo musical» que se precie, se sueña con una tregua de disgustos y discusiones hasta el día de Reyes, se distrae el personal con el barullo de la Lotería Nacional y pataplás, aparece de nuevo la lideresa. Como con el Santapau de Pérez Galdós, el pataplás de la cabalgadura hace padecer más que la persecución de fantasmas. Pero el divertimento es de variado género. En primer lugar, después de haber logrado que Caja Madrid nombre a Ángel Acebes consejero de Cibeles, la nueva corporación de la entidad, es de esperar que termine la carrera política del ex secretario general del PP, lo que se demoraba más de la cuenta. Porque una cosa es abrir bufete y dedicarse al Derecho de Familia y otra esta dedicación, dependiente del poder político, a la vida empresarial. Como el asunto del PP estaba ya que ardía tras perder las elecciones de marzo, se oía en Génova que una cosa era de lo de Zaplana, al que se le supone habilidad para terminar las peripecias con buen balance, y otra la de Acebes, que andaba al pairo. Pues ahí le tenemos, mejor que Zaplana, consejero de Cibeles, corporación de los valores y principios.

Y también tiene su gracia lo de Manuel Lamela, ex consejero de Aguirre, compañero de Acebes ahora. Si, tras apoyar a Rajoy, tuvo que abandonar el Gobierno de Madrid un tanto espantado y el presidente del PP le tenía, al parecer, entre los suyos, ahora la lideresa le consigue el Consejo. A ver quién da más, ha debido pensar recorriendo como el viento leguas y leguas. Es de esperar que, en medio de la alegre algarabía, también termine aquí tan brillante carrera política, que el currículum es el currículum y los amigos los amigos.

Pero bueno, todo esto se podía entender como parte de los acuerdos navideños, que tampoco es para tanto, ni los nombramientos ni el proyecto de reforma de la Ley de Cajas que los populares habían enviado a la Asamblea de Madrid. Hoy por ti, mañana por mí, acuerdos de financiación de pymes de por medio, etc., etc. Pero, otra vez, pataplás, se estaba armando el belén y nadie sabía cómo, no me digan que el asunto no tiene su intríngulis y su gracejo. El mismo día de la Lotería de Navidad, al filo del plazo, con una enmienda a la Ley de Acompañamiento, como quien asiste distraído a una procesión, el PP madrileño, el de Esperanza Aguirre, registra una enmienda por la que, si la modificación sale adelante en la Asamblea, termina por reservarse la reelección de Miguel Blesa en Caja Madrid (o pacta con ella y obedece, ya que sólo podría ser representante en la entidad en nombre de la Asamblea, o se busca a otro) y limita la influencia del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que estaba en ese momento con los Juegos Olímpicos y no se sabe qué otras tareas. Pataplás: menos Gallardón y más alcaldes aguirristas.

Y hay, al fondo del escenario, otra escena que, aunque sea esperpéntica, resulta también divertida. Los dirigentes del PP de Rajoy saliendo a la cancha con sus raquetitas de badmington cuando lo que se está jugando es un partido de rugby.

Germán Yanke

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