sábado, diciembre 3, 2022

La entrevista

El presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy, concedió una entrevista a la cadena estadounidenses Bloomberg TV. Hasta aquí nada que objetar, más bien todo lo contrario, habría que aplaudir el hecho de que un mandatario se someta, en sus salidas oficiales al extranjero, a las preguntas de los medios del país que visita. Lo objetable, lo que a todas luces resulta anómalo y reprochable, es que se preste a contestar a los periodistas de otro país lo que niega a los periodistas españoles; que se muestre como un demócrata de toda la vida en el extranjero, mientras que en España nos hurta, a los periodistas y, consecuentemente, a todos los españoles las respuestas necesarias.

La periodista entrevistadora norteamericana, como debe ser, preguntó y repreguntó sobre lo divino y lo humano. Temas económicos, fundamentalmente, pero también sobre aquellos asuntos de los que Mariano Rajoy acostumbra a huir como, por ejemplo, el «affaire» Bárcenas/Gürtel

Entre los fragmentos que la Moncloa facilitó el pasado miércoles a la prensa española, se omitieron aquellos en que la entrevistadora le preguntaba por la corrupción. Una muestra más del erróneo proceder del gabinete de prensa de presidencia que, o quiere ocultar el hecho de que Rajoy hablé fuera lo que escamotea dentro, o trata por todos los medios de evitar que el pueblo español conozca las increíbles respuestas que nuestro presidente es capaz de dar sobre el tema.

Y es que, en ese punto, la entrevista no tiene desperdicio.

Ante la pregunta de sí despediría a los responsables de la destrucción de pruebas solicitadas por el juez contesta sin el más mínimo empachó que desconoce que se llevará a cabo destrucción de pruebas porque no sabe si estaban en los ordenadores, si estuvieron, si alguien las quitó… Y que no puede hablar de ese asunto porque lo desconoce. O sea que el presidente no se ha molestado en preguntar a los suyos que es lo que pasó en realidad con los malditos discos duros… !Perfecto¡

Pero, si esta respuesta es de juzgado de guardia, la que dio a una pregunta sobre sí dimitiría en caso de que se demostrase la financiación irregular de su partido si que fue de auténtica traca: «Hay cosas que no se pueden demostrar y por tanto no tiene sentido decir que es lo que se puede o se debe hacer si se demostraran. Simplemente no se puede demostrar. No hubo financiación ilegal«.

Definitivamente nuestro presidente toma por estúpida a la ciudadanía. Y lo hace -!Que mala memoria¡- con la misma desfachatez con que afirmó, no hace demasiado tiempo que nadie podría probar que Bárcenas no era inocente. Se necesita mucho cuajo para decir ahora algo así, pero que mucho cuajo.

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Victoria Lafora

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