domingo, febrero 5, 2023

Pelea en la videocracia por RTVE

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Pelea política por la televisión. Como en cada campaña. De nada vale la reforma de la Ley Electoral para limitar la democracia hasta la infamia de imponer cuotas electorales a los telediarios de las cadenas privadas. Una medida hasta ahora sólo vigente para las públicas. El PP ataca de nuevo a RTVE y hace un guiño a las privadas al anunciar que no reclamará las cuotas que pactó con el PSOE. Una reforma votada también por CiU y PNV. Los socialistas huelen la traición. Han vuelto a caer en la trampa legislativa y aparecen como impulsores de la censura. El PP cuenta con la afinidad de las grandes cadenas (Telecinco y Antena 3) y la ventaja del deterioro del Gobierno de Zapatero.

Tras la reforma de 2005, la balanza televisiva sigue inclinada a la derecha. Cuatro está en manos de Telecinco y La Sexta padece irrelevancia informativa. La multimedia defendida por Zapatero al otorgar licencias a todos los grupos de prensa escora la televisión irremediablemente a la derecha. Es la trampa de un mapa audiovisual enorme, pero poco plural. El sistema de licencias televisivas sigue subyugando la democracia a los señores de la televisión.

La televisión manda en la videocracia. Con ocho millones de televidentes, los telediarios nacionales siguen siendo el principal medio informativo de muchos. Los populares lo saben. Y también que la televisión pública es presa fácil. Obvian que durante la presidencia de Aznar se sufrió la mayor manipulación informativa de la democracia. Aquella contra la que tantos ciudadanos se rebelaron durante la huelga general que acabaría con un director de informativos, Alfredo Urdaci, condenado por manipulación; protestas en Galicia por la cobertura de la marea negra del Prestige –los “hilillos” de Rajoy- y la explosión de los SMS y los blogs tras el 11-M y la víspera de las elecciones de 2004.

Olvidan, por supuesto, las televisiones de sus autonomías. Algunas, como Telemadrid y Canal Nou, baten récords de sectarismo –denunciado por sus propios profesionales- y sus cuentas han llegado incluso al sumario del ‘caso Gürtel’.

Pero la memoria del votante es corta. Los populares instalan mensajes de telerrealidad con el desparpajo de los programadores de telebasura.

Sábado, 30 de abril. El Telediario 2 se retrasa por un problema técnico. Los realizadores conectan con el Canal 24 Horas y Rajoy se adueña de cuatro minutos en antena con su campaña frente a 30 segundos del PSOE. En el Telediario, 2m 48s de Zapatero y 1m 18s de Rajoy, según las cuentas del PP, que anuncia queja ante la Junta Electoral. Es el colofón a la cascada de declaraciones para apoyar las denuncias de Cospedal en ‘Los Desayunos de TVE’. La secretaria del PP salió escaldada, en los medios y en las redes sociales. Con sus antecedentes, el PP tiene difícil acusar a una RTVE que tras dos procesos de reforma impulsados por Zapatero es más independiente que nunca y donde sus periodistas han vuelto a recuperar el orgullo profesional.

Pero la guerra de la televisión está abierta. El PP quiere ganar repitiendo acusaciones pese al consenso en la elección del presidente de la Corporación, Alberto Oliart, la mayor imparcialidad de RTVE que algunos de sus dirigentes reconocen, y una ventaja de audiencia de los informativos de la pública sobre el resto que se prolonga durante 43 meses consecutivos.

El PP tiene más televisión a su favor. Al PSOE le queda la esperanza de TVE y de sus autonómicas. Los dos partidos saben que entre estas elecciones y las generales de 2012, la televisión no será la misma. RTVE, tampoco. Su financiación dudosa y la irrefrenable convergencia  con internet abrirán un nuevo escenario. Veremos qué leyes inventan para sostener la videocracia.

Juan Varela

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