martes, diciembre 6, 2022

Encontrar, corregir, limpiar

El asalto contra Osama bin Laden – una operación tan certera y despiadada como las que ve en cualquier película de espías, demuestra que la CIA y el Mando de Operaciones Especiales súper-secreto del ejército se han combinado para crear lo que viene a ser una máquina de matar muy eficaz.

El nombre clave de este tipo de operaciones es «encontrar, corregir, limpiar». La CIA y el resto de agencias de la Inteligencia practican típicamente los dos primeros, y el ataque a Bin Laden demuestra que este proceso puede llevar años de paciente trabajo de detectives. Los agentes del JSOC se presentan luego para la limpieza.

Una reconstrucción de la forma en que se elaboró esta operación pone de manifiesto cómo encajan las piezas de la política antiterrorista de América. También arroja luz sobre uno de los mayores rompecabezas de la CIA, que es si puede trabajar con eficacia o no con la Dirección Inter-Servicios de Inteligencia de Pakistán. La respuesta parece ser «a veces».

La pista que condujo al escondite de bin Laden en el municipio de Abbottabad, a unos 120 kilómetros al norte de Islamabad, arranca entre 2002 y 2004 con el interrogatorio por parte de la CIA de «objetivos de elevado interés» pertenecientes a al-Qaeda en cárceles secretas de la CIA en el extranjero. Varios detenidos mencionaron el «nombre de guerra», o apodo, de uno de los correos de bin Laden.

Algunos de los detenidos que confirmaron el apodo del correo fueron sometidos a «técnicas de interrogatorio avanzado», el nombre formal que da la CIA a lo que hoy se considera de manera generalizada tortura. Esto añade  cierta ambigüedad moral a una noticia que por lo demás es de retribución triunfal y de justicia.

La CIA pasó años tratando de averiguar la identidad del correo. Utilizando fuentes que los funcionarios estadounidenses no van a divulgar, la agencia descubrió finalmente en el año 2007 el verdadero nombre del correo, junto con el importante dato de que tenía un hermano. A principios de 2009, un equipo procedente del centro de antiterrorismo de la agencia le rastreó hasta un inmueble ubicado en Abbottabad que compartía con el hermano.

Pakistán apenas fue informado de la cacería de bin Laden, por temor a que la información se pudiera filtrar. Pero un funcionario estadounidense decía que los paquistaníes ofrecieron cierta ayuda. «Proporcionaron información que nos ayudó a localizar el lugar donde podría encontrarse uno de los hermanos», decía este funcionario. Añade: «Ellos no nos dijeron que estaba en Abbottabad, pero la información nos permitió localizar su paradero allí».

Ahora la agencia tenía la localización de un sospechoso pero ninguna idea en claro del paradero de bin Laden. La operación de vigilancia de los alrededores confirmó que se trataba de un inmueble inusual. Las murallas que rodean el edificio tenían hasta 5 metros, y hasta los balcones tenían murallas de dos metros. Y el edificio tenía una inusual seguridad: no tenía línea telefónica ni conexión a internet, y la basura se incineraba con regularidad.

Mientras la CIA continuaba sus operaciones de vigilancia, los analistas llegaron a la conclusión de que en el complejo residía en secreto otra familia junto a los dos hermanos. La cifra de los miembros de la familia y el resto de detalles encajaban con el probable círculo familiar de bin Laden. Esta prueba «circunstancial» crucial fue trasladada al Presidente Obama en pasado agosto, según un funcionario estadounidense.

Este año, el JSOC empezó a preparar la operación «de limpieza», utilizando efectivos del Seal Team 6, la unidad antiterrorista más elitista.  A Obama le fue planteada la opción de bombardear el inmueble o llevar a cabo la incursión. Obama optó por la segunda, convencido de que Estados Unidos necesitaba hacerse con el cadáver de bin Laden.

Uno de los misterios es si el ejecutivo paquistaní tuvo conocimiento en todo momento de quién estaba escondido en Abbottabad. No es un territorio para nada inhóspito: Una academia militar paquistaní está ubicada a 1 kilómetro de distancia. Un alto funcionario estadounidense afirma que la CIA ha examinado detenidamente esta cuestión pero «no tiene ninguna prueba» del conocimiento del paradero de bin Laden por parte del gobierno paquistaní. Eso no es lo mismo que afirmar seguro que los paquistaníes no tuvieran idea, y permite que los servicios paquistaníes de espionaje ISI y la CIA sigan trabajando como socios puntuales.

El director de la CIA León Panetta, que dirigió la operación, no informó de nada a Pakistán hasta que los helicópteros hubieron abandonado Abbottabad para volver a Afganistán. Pero los funcionarios estadounidenses describen como útil la posterior reacción paquistaní. Funcionarios paquistaníes instaban a Obama a realizar su inusual anuncio al filo de la medianoche, para que la opinión pública pakistaní tuviera conocimiento inmediatamente de que Estados Unidos había atacado a bin Laden, no a un objetivo pakistaní. E Islamabad prometía tratar de paliar la indignación popular paquistaní, cosa que los funcionarios hicieron  realizando una intervención pública de apoyo el lunes.

¿La desaparición de Bin Laden se traduce en la muerte de al-Qaeda? Los analistas de la CIA no llegan tan lejos. Pero han llegado a la conclusión de que la operación «catalizará su caída», y de que la acosada organización se encuentra ya en «un punto de inflexión» que podría conducir a su colapso.

El trofeo oculto fruto de la incursión del domingo: El equipo JSOC se hizo con materiales de espionaje procedentes del inmueble que podrían revelar el paradero de Aymán al-Zawahiri, nuevo responsable de la organización. «Por ahí es por donde vamos a ir ahora», afirma un funcionario estadounidense involucrado en la planificación de la operación. 

David Ignatius

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