viernes, diciembre 2, 2022

Cuidado, hispanoparlante

Los lectores de The Economist se aliviaron hace un par de semanas con la noticia de que el español no avanza en EEUU con tanta fuerza como se pensaba. La revista británica reproducía un estudio del Pew Hispanic Center según el cual la tercera generación de inmigrantes latinos opta por el inglés definitivamente. “El Pew Hispanic Center muestra que los inmigrantes se comportan ahora como los antiguos inmigrantes”, dice la revista. “Aprenden inglés pero al llegar a la tercera generación -la segunda nacida en EEUU- pierden su idioma original.

De todos modos, el autor del artículo reconoce que el español persiste en una gran parte de esos inmigrantes con más potencia que otras lenguas de otros inmigrantes, y llega a decir que el 40% de los hispanos de tercera generación mantienen lazos con el español hablado. Un 20% lo saben escribir.

¿Un 40%? ¿Y llama a eso desaparecer?

Los angloparlantes son tan hinchas con su idioma como cualquier país del mundo con su lengua. Y muchos de ellos temen que poco a poco se vaya imponiendo el español, impulsado por las imparables oleadas de inmigrantes latinos.

Las lenguas se mantienen gracias al flujo biológico constante. Las que no pudieron tener sangre nueva, desaparecieron como ha pasado con el alemán en EEUU, que en el siglo XVII y XVIII llegó a dominar buena parte de las antiguas colonias europeas. Pero al cortarse el gran flujo de inmigrantes germanos, la lengua fue olvidada y sólo quedan los apellidos.

Con el español no está sucediendo eso. El 14 de este mes la ONU informó que cada año entran en EEUU de forma ilegal entre 2,5 y 3 millones de personas. Hoy, los hispanos forman la minoría más poderosa de ese país, con 45 millones de personas, más que los de origen africano.

En algunos Estados, como Florida, California o Texas, el español es una lengua callejera pues basta caminar un poco para comprobar que se habla en todas las esquinas. Incluso en Nueva York se oye español por todos sitios. Y quien quiera viajar de costa a costa, no tendrá casi problemas de idiomas porque muchos camareros son latinoamericanos.

Hace cinco años, el politólogo norteamericano Samuel Huntington denunció en su libro ¿Quiénes somos? la amenaza que suponía para EEUU la alta penetración de latinoamericanos pues traían su cultura y sus valores, y esos valores no eran anglosajones.

¿Qué sucederá dentro de 50 años? Los hispanos llegarán quizá a los 100 millones de habitantes. La cultura asociada a los hispanos se verá por muchos más sitios. Por mucha influencia anglosajona, tarde o temprano latinoamericanizarán al país que les acogió. Habrá más salsa, más nachos, y más enchiladas. Las familias serán más nucleares, en torno a la madre. Serán un poco relajados en cuanto a hacer caso a las leyes y desde luego modificarán lo que hasta ahora se entendía por EEUU. Mejor o peor, no lo sé, pero desde luego, más fiestero.

Para los españoles, será como volver a conquistar un territorio que les fue arrebatado a los hispanoparlantes mexicanos, cuando lograron la independencia en 1821. El inglés no desaparecerá, desde luego, como temen los anglosajones. Pero se llenará de modismos españoles, como ahora el español está lleno de modismos ingleses.

Carlos Salas

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