martes, diciembre 6, 2022

Medidas extremas de seguridad

Uno no pretende frivolizar sobre una de las lacras que soportan nuestras vidas: el terrorismo. En este caso me refiero concretamente al terrorismo islamista y su obsesión por los aviones. Si con ello pretenden encontrar alguna simpatía por su causa, el efecto que consiguen es todo el contrario, ya que debido a este asunto y las consiguientes y necesarias medidas de seguridad, el final está claro: tarde o temprano deberemos cruzar el Atlántico en pelotas.

En cualquier vuelo que aterrice en USA, sus pasajeros deberán viajar como Dios les trajo al mundo para no esconder arma alguna.

Ya que hemos sacado a Dios a relación, debo decir que el mío, pienso yo, no es muy favorable a tal medida. Pero nada comparable con el de otros. En especial con las mujeres. Por ello es difícil entender esa escalada de atentados y amenazas que final e irremediablemente desembocará en algo que es todo lo contrario a lo que nos han enseñado sus y mis profetas.

¿Se imaginan la escena? La azafata o azafato dando las instrucciones para el vuelo ante un público intentándose cubrir con el cinturón de seguridad, que esperemos sea más ancho. El lío en los aeropuertos cuando anuncien vuelos a Nueva York, Washington o Atlanta. La afluencia de mirones como en una playa nudista. Un servicio de albornoces para llegar desde el embarque a la terminal. Todo un cambio social.

La causa primitiva de esta evolución o revolución ha sido el intento frustrado, ya conocido, de montar una bomba en vuelo por parte de un senegalés, con artilugios escondidos en su calzoncillo: mal, muy mal. Merece un cero patatero en ética y estética. Eso tiene unos responsables y responderán de ello en la otra vida, ya que son y serán los instigadores de cualquier pecado futuro que se realice en estos vuelos de mínimo ocho horas, en las cuales pueden existir cualquier tipo de tentaciones.

Mi ruego es que, por lo menos, unas acciones tan repulsivas como puede ser un atentado, y además que lleve a estas consecuencias, no se realicen en nombre de una guerra llamada santa. Por favor, van a conseguir lo peor que pudieran imaginar nuestras respectivas religiones: los porno-viajes.

Servidor, que es muy decente, dejará de viajar a Obamalandia si finalmente estos presagios se cumplen. Espero que mi ejemplo sea secundado y se considere un testimonio universal a favor de la paz y también de la honestidad.

Paco Fochs

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