jueves, diciembre 8, 2022

La Arteria de la SGAE se desangra

Ramón Osorio, el máximo responsable de Arteria, abandona el barco. El director general de este faraónico proyecto de la SGAE, que ha comprado más de 20 teatros en todo el mundo, ha dejado su cargo. Osorio, ex ministro de Cultura de Colombia, apenas ha durado un año al frente de esta empresa de la SGAE. Oficialmente, la causa de su salida es un problema de salud. “Lo de su salud es cierto, pero parece que es la excusa; se quería ir desde hace ya bastante”, asegura un dirigente de la SGAE. Extraoficialmente, el principal motivo es el duro enfrentamiento que ha mantenido durante estos meses con Luis Álvarez, el verdadero hombre fuerte del proyecto Arteria.

Luis Álvarez es un empresario teatral accionista de Wonderland Entertainment, una sociedad privada que se ocupará de la gestión de los teatros comprados por Arteria con el dinero de la SGAE y que, según el registro mercantil, preside el propio Teddy Bautista. Osorio y Álvarez discrepaban sobre el modelo a seguir en Arteria. “Osorio apostaba por un modelo más elevado, de teatro de nicho, con autores españoles. Luis Álvarez quiere hacer cosas de gran público, como el musical de los 101 dálmatas”, afirma otra fuente cercana a la SGAE. A pesar de dejar la dirección general de Arteria, Osorio permanecerá en el proyecto como asesor. “Parece que es una fórmula que han buscado para dar una salida a su contrato”.

El proyecto Arteria está siendo muy cuestionado por muchos socios de la SGAE, especialmente por los editores, que critican su enorme dimensión: 300 millones de euros y otros 80 millones de dólares en compras de inmuebles, que se pagarán a plazos, hipotecando los ingresos futuros de la sociedad. Y también por los empresarios teatrales, que lo ven como una competencia desleal por parte de la SGAE.

Osorio no es el único disconforme que ha dejado recientemente un puesto directivo en la SGAE. El compositor José Miguel Fernández Sastrón también ha sido destituido como miembro del Consejo de Dirección de la entidad de gestión, el principal órgano directivo de la SGAE. Fernández Sastrón, que formaba parte del consejo desde el año 2007, se había mostrado muy crítico con las decisiones de la dirección y con el proyecto Arteria durante las últimas juntas directivas; fue sustituido hace escasas dos semanas.

Las salidas de Osorio y de Fernández-Sastrón y las numerosas dudas que ya de por sí genera Arteria serán algunos de los principales temas que este martes se discutirán en la Asamblea General Ordinaria de la SGAE, la reunión anual en la que los socios con derecho a voto evaluarán las cuentas anuales. Sin embargo, éstos no son los únicos puntos conflictivos de esta asamblea, que llega en uno de los momentos más complicados para la SGAE, una sociedad que en las últimas décadas ha multiplicado sus ingresos, a pesar de la crisis del CD y del DVD provocada por Internet; pero que en el último ejercicio computado, el del año 2008, registró pérdidas por primera vez en 20 años. La SGAE también se ha convertido bajo la batuta de Bautista en una de las organizaciones más odiadas por la mayoría de los españoles.

Muchos autores están también indignados por el cierre del Sello Autor, que editaba discos de varios de los socios de la SGAE y que aún tiene varios contratos por cumplir. “No se entiende que a pesar de la crisis haya tanto dinero para Arteria y no para el Sello Autor, que sale bastante más barato, cuando hace un año la propia memoria de la SGAE elogiaba sus resultados”, dice uno de los críticos con la actual dirección. También hay problemas laborales con los empleados de la entidad, que han llegado a pedir, a través del comité de empresa, una auditoría externa al Ministerio de Cultura. Incluso la Comisión Nacional de la Competencia ha criticado en un informe a la SGAE por prácticas monopolísticas.

Además, los autores deberán afrontar en breve la jubilación de Teddy Bautista, que este 27 de mayo cumplirá 67 años y ya lleva 27 en puestos directivos de la SGAE: primero como vicepresidente, después como consejero delegado y por último como presidente del Consejo de Dirección. Según fuentes de este consejo, ese relevo debería producirse en junio del año que viene, tras las elecciones que serán en la próxima primavera, aunque Bautista lo niega. Muchos en la SGAE creen que la faraónica Arteria será su refugio, si es que definitivamente deja la primera línea.

Tampoco está claro cómo será el nuevo reparto de poder interno tras casi tres décadas de Teddy Bautista, aunque algunos de los cambios ya están en marcha. “El hombre a seguir es Pablo Hernández Arroyo (subdirector general de la SGAE), que es quien tiene mando en plaza, más incluso que su supuesto jefe, Enrique Loras (director general de la SGAE), que ya está de retirada”, dice una persona que trabaja con ambos. “Si Teddy Bautista es el general que manda los ejércitos desde la colina, Pablo Hernández es quien los dirige en la batalla; es el máximo defensor de esa estrategia de primero demanda y después pregunta de estos años”, afirma la misma fuente. Sin embargo, Hernández tiene casi imposible suceder a Teddy Bautista porque este directivo no es ni autor ni editor, un requisito no escrito pero en apariencia imprescindible para presidir la SGAE. Si Teddy no sigue, nadie sabe quién será su delfín.

Ignacio Escolar

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